Elara evitó demostrar el caos que sentía en su interior. ¿Qué tanto le había dicho Grace a Rowan como para que él enviara a Fergus por ella?
Forzando una sonrisa, se puso en pie y suspiró. Grace y Débora estaban saboreando el momento. Quizás Elara estaba disimulando muy bien, pero estaban seguras de que la estaba pasando mal.
—Bueno, chicas. —Elara las miró a cada una. —Saben cómo es esto, nadie se le escapa a mi esposo. —Bromeó haciéndolas reír. —Nos vemos en la cena de la empresa. —Tras da