Mundo ficciónIniciar sesión“―Nos conocimos en un antro el día que me gradué de la high school. Quedé embarazada y tras contactarlo decidimos tener una relación discreta para que los medios no se entrometieran, pues soy demasiado joven, de una clase social diferente y ni siquiera voy a la universidad”.
No fue del todo una mentira, Elara contó su historia solo dándole rostro ―Aunque fuera falso― al padre de su hija. Thomas Doone, el abuelo de Rowan, un hombre cariñoso y amable a pesar de su semblante serio, no dudó en acogerla junto a su hija, no sin antes reprenderlos a ambos por mantener oculto algo tan importante. ―Todavía no les perdonaré el que me hayan privado de esto por tanto tiempo. ―Thomas besó las mejillas regordetas de Nefty causando una carcajada en la cría por las cosquillas que provocaban la barba. ―Fue irresponsable de tu parte, Rowan. ―La mirada gris del anciano se volvió fría en cuanto recayó sobre su nieto. ―¿Ocultar a tu heredera y a la mujer que amas? ¡Es inaceptable! ―Rowan apretó la mandíbula, ni siquiera le gustan los niños, él no pensaba tener hijos nunca. ―No lo culpe. ―Elara quiso tomar a su hija en brazos, pues ella le estaba tendiendo los bracitos a Rowan y él la ignoró por completo, pero Thomas no quiso cederla, todavía quería tenerla él. ―Fui yo quien se lo imploré. ―Desvió la mirada. ―Como puede ver, soy de piel un poco oscura, cabello rizado y revoltoso, ojos saltones y nunca sé cuándo callarme. ―Sonrió un poco avergonzada. ―No quería que esto le trajera problemas a Ro. ―¿Ro? ―Rowan la miró a nada de un infarto. ―¿Qué son esas licencias? Mi nombre es Rowan y es como debes llamarm… ―Será tu esposa. ―Thomas lo cortó con tono firme. ―Ella puede decirte como quiera, es lo normal. ―Profundizó más la mirada indagando en los ojos de su nieto. ―Cuando hay confianza y amor todo esto es normal, ¿No? ―Rowan inmediatamente se dio cuenta de que por poco se le cae el teatro. ―Sí, es lo normal. ―No dijo más y solo se levantó para irse. Elara jugó con sus manos nerviosamente, ella solo quería ayudarlo, pues a pesar de todo Rowan registró a su hija con su apellido y dijo que no le faltaría nada. Ahora ella no solo está obligada a convertirse en la esposa de un importante CEO heredero, sino que está obligada por agradecimiento. Ni siquiera sabe cómo llegó ahí, a ese lujoso jet privado de camino a escocia con uno de los CEO´s más importantes del mundo junto a su nieto el cual es su heredero y ahora padre de su pequeña hija. ―No debes temer. ―La voz paternal de Thomas la sacó de sus confusos pensamientos. ―Rowan suele ser un poco frio y demasiado correcto, pero no todo lo que se dice de él es verdad. Eso ya debes saberlo, llevan casi dos años juntos. ―Elara quiso diferir, el pelirrojo de verdad era un demonio que la obligó a todo eso, pero ya estaba hasta el cuello con las mentiras y no podía hacer más que continuar. ―Sí, sé cómo puede ser. ―Sonrió mirando a su hija con amor. Al inició se convenció de que había accedido por el bienestar de su hija, pero lo cierto es que siempre estuvo obligada a vivir esa mentira y ya no había vuelta atrás. La fecha de la boda se había fijado, estaba de camino a Escocia y la entrada a ese mundo que desconoce es inminente. ―Ma… má. ―Nefty se frotó los ojos. ―Creo que alguien ya se ha cansado de este viejo decrepito. ―Bromeó Thomas mirando los ojitos enrojecidos de la bebé. ―Es mejor que vayas a la recamara con Rowan, le des de comer y acuestes a la bebé. ―Se la tendió. ―Falta mucho para llegar y es primera vez que ella vuela, eso puede ser estresante. ―Elara tomó a su hija en brazos y deseó implorar que la dejara justo ahí donde estaba, pero no podía. ―¿Está seguro de que no quiere compañía? ―Mi prioridad es el bienestar de mi bisnieta y, de todos modos. ―Le guiñó. ―Puedes dejársela a su padre, es hora de que ayude en algo. ―Elara sonrió, no por complicidad o diversión, ella sonrió porque era lo único que podía hacer. ―Entonces veré que puedo hacer. ―Poniéndose en pie tomó el bolso de la bebé y camino como quien no quiere llegar a su destino. Al estar frente a la recamara respiró hondo y tomando valor abrió la pequeña puerta. ―Dios. ―Susurró dándose la vuelta, Rowan está tendido en la cama sin camisa, solo lleva el pantalón de vestir. ―¿Tienes una hija y aun así te avergüenza ver un dorso desnudo? ―Elara quiso insultarlo, pero ¿Cómo decirle que su dorso no era cualquier dorso? Ese hombre fue tallado por las manos del mismísimo Dios y no lo sabe. ―Le recuerdo, señor Doone, no recuerdo mi primera vez. ―Rowan gruñó, le da disgusto saber que ella se pudo acostar con cualquiera sin más. ―¿Qué haces aquí? ―Se sentó en la cama. ―¿Acaso quieres ponerme de malhumor con el llanto de tu hija? ―Nefty al escuchar la dura voz calló y miró a Rowan con sus ojitos llenos de lágrimas y su nariz enrojecida, ella inmediatamente tendió sus bracitos buscando los de Rowan, pero él frunció el ceño. ―Deberías acostumbrar a tu hija a no buscar consuelo en cualquiera, eso… ―Usted me va a disculpar. ―Elara lo corto, cuando se trata de su hija es una fiera. ―Mi hija jamás se había pegado con cualquiera, solo reaccionó así al verlo a usted y con su abuelo porque él en esta última semana se ha ganado su cariñó. ―Ma… má… ―Nefty intensificó el llanto. Elara rápidamente le preparó el biberón sin soltarla y Rowan no movió ni un musculo para ayudarla, él ni siquiera sabía qué hacer en esos casos, pero Elara solo veía en él un hombre frio que se alimentaba del dolor de los demás. No importaba lo que ella hacía, Nefty no dejaba de llorar y moverse inquieta, no quería el biberón ni ser mecida, ella solo lloraba cada vez más fuerte y Rowan estaba por volverse loco. ―Le va a dar algo. ―Se puso en pie llevándose la mano a la cabeza. ―¿Qué le has hecho? ¿Por qué llora de esa manera? ―Elara quiso tirarse de los pelos, entre tratar de calmar a su hija y escuchar las quejas de Rowan se estaba volviendo loca. ―Ya amor, ya. ―Imploró a su hija intentando darle de comer nuevamente fallando otra vez en el intentó. ―Estás nerviosa y ella siente eso. ―Rowan estiró la mano y como si fuera un experto la abrazó, de manera torpe, pero segura. ―Vale, deja de llorar y te prometo una casa de muñecas del tamaño del piso donde vivías con tu madre. ―Elara abrió los ojos atónita y más porque su hija solo hizo tocar los brazos de Rowan para callarse. ―Eso es, tú sí sabes de negocio. ―Lo que siguió ni siquiera Rowan era consiente, él le dio de comer a la niña y la durmió entre sus brazos. Elara no pudo procesar la situación en lo que quedaba del viaje, pues la hora de desbordar había llegado y no tenían tiempo, una cena se había preparado para presentarla y estaban contra el tiempo. No hubo espacio para que Rowan le reprochara de no poder calmar a su propia hija y lo agradeció, no soportaría verlo mirarla de esa manera fría y hacerla sentir que no podía con su propia hija como lo había hecho antes. ―Rowan Doone. ―La voz melosa a sus espaldas captó la atención no solo de él, sino de todo el que estaba alrededor. ―Así que está es la afortunada.






