Mundo ficciónIniciar sesiónDurante más de 30 años, la mafia de Nueva York y la mafia Japonesa han estado en una guerra silenciosa de tráfico de armas, drogas, asesinatos selectivos y sabotajes han marcado su historia. Pero un frágil tratado de Paz fue firmado pero solo por apariencia, cuando un acuerdo comercial entre los de Luca y un cartel europeo fracasa brutalmente, el padre de Gianna es asesinado en su propia mansión, frente a testigos. Todo apunta al Clan Arakawa y la sangre del viejo pacto se rompe. Su hija Gianna es empujada al poder como nueva jefa de la familia, contra la voluntad de los viejos consejeros y enemigos que dudan de ella, Gianna jura venganza y declara la guerra total contra los Arakawas. Lo que Gianna no sabe es que hay algo más oscuro detrás de la muerte de su padre y los enemigo Arakawas podría No ser quien ella cree que son.
Leer másHoras Antes.El silencio tiene un peso, Y Asahi lo ha aprendido con los años. El silencio de la traición, de la derrota, de la rabia contenida.Y hoy... ese silencio le pesa en los huesos.La carta de Gianna aún ardía en su mano. Lo había rechazado con total descaro. ¿Quien se creía esa mujer disfrazada de Reina? La tentación de la Ira lo quemaba por dentro. Sus palabras eran fuego cargadas de sarcasmo y juegos, frías, elegantes, diseñadas para cortarlo y hacerle sangrar sin que se manche una gota de su vestido. Palabras Perfectamente escritas.Perfectamente ofensivas."No tengo tiempo para fantasmas del pasado".El papel olía a perfume caro y arrogancia, Asahi volvió a leer la nota una vez más a pesar de todo lo que pasaba por su cabeza, Asahi no podía dejar de Leer aquellas palabras escritas con pulso y elegancia, cada vez que llevaba sus manos al rostro podía sentir el Olor de aquella insolente que lo desquiciaba con su estúpida venganza."Cuando termine de lamer sus heridas, tal
Dos semanas después del trato con Ren, Gianna estaba en su oficina revisando las ganancias inesperadas por la nueva ruta abierta. Todo iba demasiado bien, La mercancía llegó sin problemas y Alfonso confirmó que Marsella respondió con rapidez, Incluso recibió una nota de Ren que la hizo sonreír.“El este es tuyo, como prometimos."Todo era perfecto.Demasiado perfecto.Entonces llegó el mensaje.Una llamada corta, codificada, desde una de sus casas de seguridad en Milán.—Gianna... tienes que venir Ya.El corazón le dio un vuelco ¿Que había ocurrido? Colgó la llamada sin hacer preguntas. Recogió su chaqueta y su cartera corriendo a la salida.—Llévame a Milán —Ordenó, su mente imaginando lo peor que podía haber sucedido.Al llegar, salió apresurada ingresando al Lugar, La casa de seguridad estaba patas arriba pero Sin rastros de sangre no había signos de pelea. Pero todo revuelto con precisión quirúrgica. Los discos duros, Los papeles cifrados, La lista de nombres de los compradores eu
La sala de reuniones de Asahi estaba completamente en penumbras, apenas iluminada por las luces cálidas del techo. Todo en ese lugar estaba hecho para infundir respeto, desde la madera japonesa tallada, hasta las esculturas más costosas de todo Tokio. Un silencio absoluto y la presencia imponente del hombre que lo dirigía todo.Asahi estaba sentado en la cabecera de la mesa, No bebía, No hablaba. Solo observaba el documento que tenía frente a él. Su mano derecha, Akihiro, esperaba en silencio, sabiendo que la tormenta vendría.Finalmente, Asahi, lleno de Ira se dignó a hablar.—¿Quién fue el idiota que autorizó este desvío de mercancía por Busan?Akihiro se aclaró la garganta, su jefe era de temer y las palabras que dijera a continuación tendrían consecuencias en el futuro. Es por eso que debía tener cuidado con lo que dijera.—La ruta fue abierta por orden directa de Ren, Dijo que era para evitar las inspecciones de aduanas en Shanghai.Akihiro trago saliva nervioso, el Líder no des
El restaurante estaba cerrado al público. Solo quedaban luces tenues y el aroma a jazmín que subía desde los inciensos disimulados en las esquinas. La reserva no figuraba en ningún registro, y el personal que servía había sido elegido por su silencio.Gianna llegó puntual.Vestía de negro, con una chaqueta entallada que hacía juego con sus labios rojos. Llevaba el cabello recogido en una coleta alta, lo justo para que nadie pensara que venía a seducir... aunque sabía que su presencia ya lo hacía por sí sola.Al fondo del salón, sentado como si ya le perteneciera todo, estaba Ren Nakamuy, Japonés. Ambicioso. Encargado de manejar la distribución marítima de Asahi en toda Asia.Y, según su información, cansado de ser solo un peón en la mesa del Emperador.—Gianna —dijo él, sin levantarse—. Es un honor... aunque poco sabio.—A veces hay que hacer cosas poco sabias para ganar guerras —respondió ella, sentándose frente a él—. Sobre todo cuando tu emperador empieza a parecerse más a un cadáv
Último capítulo