Mundo ficciónIniciar sesiónSelina es una mujer curvy que ha aprendido a sobrevivir en un mundo que la subestima. Su vida da un giro inesperado cuando Ares, un hombre frío, autoritario… y con un aura imposible de ignorar, entra en su mundo. Lo que empieza como una atracción peligrosa pronto se convierte en un vínculo que ninguno de los dos puede dejar atrás. Entre secretos, tensión y pasión, Selina descubrirá que algunas conexiones están destinadas, aunque rompan todas las reglas conocidas. Él es el Alfa de una manada que odia a los humanos. Ella es una humana curvy que desconoce la existencia de lo sobrenatural. Sus mundos colisionan cuando el destino se encapricha en unir lo que parece imposible.
Leer másEl cuerpo de Leo había golpeado el suelo con un sonido seco y durante un segundo, nadie reaccionó.Fue como si el tiempo se hubiera detenido, todos se sorprendieron, nadie se lo esperaba, pero luego, todo ocurrió de golpe.—¡Leo! — La voz de Lyra se quebró mientras que ella se lanzaba hacia él.Lyra se arrodilló a su lado, con sus manos temblando mientras ella intentaba girarlo con cuidado, todos los que pudieron la ayudaron.El cuerpo de Leo estaba frío, demasiado frío y su respiración era débil, irregular, casi inexistente.La sangre, había demasiada sangre.En su forma de lobo, la sangre había empapado su pelaje, oscura, espesa, pegándose a su piel en capas que ya no distinguían entre lo seco y lo reciente.Por eso nadie lo había notado.Pero ahora que había caído por la debilidad y había recuperado su forma humana, era impresionante la magnitud de la herida que mantuvo escondida y la cantidad de sangre que estaba botando.—No… no… — Murmuraba Lyra, sacudiendo ligerament
Con los guardias con la cabeza inclinada y sumisos, el silencio en el salón del consejo se volvió absoluto.Los lobos que entraron atrás de ellos y observaron todo, aún se seguían sorprendiendo, al tiempo que los ancianos miraban la escena con incredulidad.Lyra observó a los ancianos, que aún la veían con odio y recelo y entonces, ella habló nuevamente.—Bajen la cabeza. — Habló Lyra y la orden fue suave, pero imposible de ignorar para ellos.Uno de los ancianos apretó los dientes, intentó resistirse, sus manos temblaban, pero lentamente, su cabeza comenzó a inclinarse.Luego otro.Y otro.Hasta que todos los ancianos terminaron mirando el suelo, entonces, todos se dieron cuenta de que la autoridad en la sala había cambiado.Selina aprovechó el momento de silencio y dio un paso al frente, al tiempo que su mirada recorrió a los lobos que se habían reunido detrás de Ares.—¡Escuchen todos! — La voz de Selina resonó con claridad en el salón. — Durante demasiado tiempo esta ma
Las puertas del antiguo edificio del consejo estaban cerradas, pero ya no protegían nada.Afuera, la manada se había reunido como nunca antes en generaciones, decenas y luego cientos de lobos ocupaban el patio de piedra que rodeaba la construcción del consejo.Las antorchas ardían en manos de los guerreros, proyectando sombras largas sobre las paredes del edificio.Los aullidos habían cesado, pero ahora solo quedaba un silencio lleno de expectativa, un silencio cargado de furia contenida.Ares se detuvo frente a las puertas, detrás de él, Selina permanecía de pie con la espalda recta, observando el edificio con una calma casi solemne. A su lado, Lyra contemplaba el lugar con una expresión mucho más intensa, sus ojos recorrían cada piedra, cada grieta, cada símbolo antiguo tallado en los muros.Leo y Roth se mantenían a los costados, como escoltas silenciosos, listos para batallar y proteger.Aquel lugar había sido durante generaciones la sede del poder de la manada, pero ahora
—La manada de tu padre tiene guerreros… — Continuó Eros. — Guerreros muy fuertes.Él caminó hasta quedar frente a ella.—Si envías un mensaje… O si lo convences a él de enviarlo, nadie afuera de esta manada saben que ellos están prisioneros o que fueron acusados de traición, si lo hacen y llaman a sus tropas, yo los liberaré como si nada hubiera pasado… — Explicó Eros.—Quieres que las tropas de mi padre, ¿Vengan a ayudarte? — Liana lo miró fijamente, perpleja.—Si su alfa los llama… Su luna… O quizás su hija… — Eros se inclinó ligeramente hacia ella, levantó una mano y acarició con suavidad la mejilla de Liana. — Sin dudas, sus guerreros vendrán a ayudarme… Y cuando lleguen… Esta rebelión terminará.Durante un momento, la habitación volvió a quedar en silencio, Liana lo observaba, con una calma que Eros no comprendía.—Entonces ese es tu plan… — Soltó Liana finalmente.—Es el único plan necesario. — Asintió Eros, usando un ronroneo seductor, casi cruzando aliento con ell
Último capítulo