Mundo ficciónIniciar sesiónA los dieciocho años, Chloe se casó con el CEO Dante Montenegro bajo la promesa de una vida de ensueño, pero terminó atrapada en un matrimonio de papel. A sus 22 años, sigue siendo virgen y vive una existencia monótona y vacía. Un día, recibe imágenes de su esposo con otras mujeres. En lugar de deprimirse, la rabia la transforma y decide dejar de ser la esposa perfecta. Chloe sale a buscar el placer que no ha tenido en cuatro años y encuentra a un hombre que se obsesiona con ella desde la primera noche. Lo increíble es que ese hombre es el propio Dante, quien, sin reconocerla, está dispuesto a pagar cualquier fortuna para tenerla solo para él. Chloe aprovechará que tiene a su esposo a sus pies para vengarse: durante el día seguirá siendo la esposa de papel, pero de noche se convertirá en la prostituta de lujo de su propio marido.
Leer más- Hola, cuñada. ¿Qué haces aquí tan temprano? – Dijo Chole levantándose del sofá. Llegó hasta la sala donde estaba Ivanna su única amiga y también hermana de su esposo.
Ivanna la saludó de beso en la mejilla y luego la miró de pies a cabeza, siempre en desacuerdo en como vestía su amiga, parecía una anciana, no lucia para nada su sexy cuerpo virginal.
- Quiero invitarte a una fiesta este viernes ¿Qué dices? – Preguntó.
Chloe suspiró, siempre era lo mismo, Ivanna podía salir a tantas fiestas quisiera, no le importaba si causaba escándalos a la familia, porque Dante siempre la protegía como su pequeña hermana menor.
- No – Fue la respuesta de siempre de Chloe, camino hasta el sofá y se sentó con elegancia, manteniendo su espalda recta.
- Por favor, necesitas distraerte – Ivanna se sentó muy diferente, se dejo caer sobre el sofá y subió ambas piernas cruzándolas – Necesitas sexo, mucho sexo – Dijo.
Chloe su coloro ante esas palabras, miro a los lados esperando que nadie haya escuchado.
- Cállate, o pueden crearse rumores – Siseo.
Ivanna arqueo las cejas y puso los ojos en blanco.
- ¿Qué rumores? ¿Qué el estúpido de mi hermano jamás te ha cogido? - Cruzo los brazos y la miro.
- Todos los que trabajan aquí saben eso, saben lo desdichada que eres – Soltó – Vamos, acompáñame, te vas a divertir – dijo nuevamente, pero ahora era más súplica.
Chloe negó, ella no podía arriesgarse a ir a un lugar donde Ivanna estaría, era obvio que sería un escandalo y si ella estaba involucrada sería un desastre.
Ivanna ya no siguió insistiendo, aunque era hermana de Dante, para ella la amistad con Chloe era más importante y se sentía mal por ver a su amiga ser tan desdichada.
Chloe es la esposa del poderoso Ceo Dante Montenegro, el hombre más poderoso del país, con una fortuna que sobrepasa los límites de cualquiera.
Su matrimonio fue un simple arreglo entre familias, cuando ella cumplió la mayoría de edad, tuvo que dejar sus estudios para casarse con él.
Al principio le gusta la idea de ser la esposa del magnate Dante Montenegro, se mostró amable, atento, cuando fueron presentados, pero todo cambio después de la boda.
Su primera noche, donde ella pensaba en entregar su virginidad a su ahora esposo, él simplemente se marchó, sin decir nada, ni una sola explicación.
Eso solo fue el inicio de su aburrido matrimonio, pues Dante jamás le dirigía la palabra a no ser que fuera algo relacionado con algún evento público al que ella debía asistir como lo que era su esposa.
Frente a ojo del mundo entero eran el matrimonio perfecto, pero en aquella enorme mansión eran simples desconocidos.
Ni siquiera se veían durante el día y menos en las noches, tenían diferentes horas para desayunar, almorzar e incluso cenar, aunque era raro que él cenara en la mansión, normalmente llegaba tarde solo a dormir y ya.
Chloe como todas las mañanas ya estaba arreglada, como debía vestir la señora de Montenegro, a pesar de ser joven usaba trajes que le hacían parecer un poco mayor.
Su largo y castaño cabello lo sujetaba a un elegante moño y usaba un maquillaje para nada cargado, sus labios de un tono rosa pálido, sus ojos de color almendra estaban apagados.
Su vida como casada era demasiado aburrida.
Chloe miro a su mano, no hubo anillo de compromiso, Dante alegó que había sido todo tan apresurado que no tuvo tiempo de mandar a hacer el anillo perfecto para su entonces prometida perfecta, prometiéndole que le daría uno después de casarse, de eso ya hace cuatro años.
En cuatro años no la había tocado ni por error, cuando estaban ante el público el contacto era mínimo, normalmente ella enlazaba su brazo alrededor de él, o él pasaba su brazo alrededor de su cintura, pero la palma de su mano jamás llegaba a tocarla totalmente.
Ella se sentía simplemente una esposa de papel, a sus cortos veintidós años no había sentido el placer del sexo, las caricias de un hombre que la hiciera gemir toda la noche.
Ya había leído tantas novelas eróticas, haciendo que deseara una aventura de una como las protagonistas, pero ella era tan conocida por su flamante esposo, el más mínimo error la tacharían de lo peor, su familia la votaría y repudiaría, la dejarían en la plena miseria y ella jamás antes había hecho algo para valerse por si misma.
Después de la visita de Ivanna, Chloe nuevamente se quedo sola en esa gran mansión, camino hacia su propio estudio, donde pasaba la mayor parte del tiempo, haciendo cualquier cosa para perder el tiempo.
Ese día se dedicaría a dibujar algo que saliera de su mente, así que tomó su cuaderno de bocetos, y justo cuando empezaba a dejar volar su imaginación, recibió un mensaje.
Miró el número, era privado, así que dudo en abrirlo, pero sentía la curiosidad de lo que contenía.
Al abrirlo se empezaron a descargar un sinfín de imágenes de su flamante esposo, teniendo sexo con mujeres diferentes.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no de tristeza, sino de odio, aquel hombre al que se había atado cuatro años, que no la tocaba por nada del mundo, se la pasaba follando tantas veces quisiera y ella estaba ahí secándose.
- Maldito infeliz – Soltó molesta bloqueando su celular, suspiró y limpio sus lágrimas, volvió a abrir el mensaje mirando a detalle cada imagen
– Vaya, lo tiene grande – Susurró, mientras hacia zoom a una de las imágenes que mostraba la longitud de su esposo en todo su esplendor.
- Espera, si él me es infiel, ¿Entonces por que le debo fidelidad? – Dejo el teléfono sobre el escritorio.
Tomó de nuevo su teléfono, pero ya no para ver las fotografías del estúpido infiel de su esposo, sino para llamarle a Ivanna.
- ¿A qué hora es la fiesta? – Preguntó una vez que Ivanna contesto.
Ella, fue casada a sus dieciocho años con un hombre que le prometió todo, había cumplido de alguna manera, pues no le faltaba nada económicamente.
Pero le faltaba algo muy importante, ser satisfecha como mujer, tener a un semental que la follara tan duro, tan brusco.
Y ahora cuatro años de ese matrimonio se daba cuenta que su esposo el poderoso Dante Montenegro, jamás sería ese semental.
- Concuña, solo haces enfurecer al cuñadito - dijo Aleksei mientras caminaba detrás de ellas, custodiándolas hasta el vehículo.- Él me hace enfurecer a mí - soltó Chloe con rabia.Aleksei suspiró sin decir más. Llegaron al auto y el chofer abrió la puerta de inmediato.- ¡Chloe! - el grito de Dante la detuvo antes de que pudiera subir.Ella se giró y lo vio caminar hacia ellos con pasos firmes y pesados. Aleksei se hizo a un lado y tomó a Ivanna de la cintura para evitar que interviniera. Dante llegó hasta Chloe y se paró frente a ella. Ella no retrocedió; lo miró desafiante y se cruzó de brazos.- Regresaré a la mansión con Ivanna y Aleksei - afirmó ella.- Regresas conmigo - siseó Dante, sujetándola del brazo con fuerza.Chloe intentó soltarse, pero el agarre de Dante era firme y no pensaba ceder.- Dante… -trató de intervenir Ivanna, dando un paso al frente.- ¡Controla a tu fiera! - gruñó Dante, lanzándole una mirada fulminante a Aleksei.Aleksei casi se carcajea ante la orden, p
Dante siguió a Chloe hasta el salón principal. Logró sujetarla del brazo, pero no dijo nada más; soltó un suspiro pesado, frustrado por no entender qué le pasaba.- Hay que hablar - dijo Dante, mirando hacia el estrado donde todo estaba listo para el corte inaugural- Pero ahora, acompáñame.Chloe lo miró con el ceño fruncido. Las palabras de Sandra se repetían en su cabeza y le dolían. Aunque conocía el pasado de Dante, saber que incluso en sus verdaderos viajes de negocios se llevaba a sus amantes en turno la hacía sentir como una más de la lista.- Solo soy diferente porque soy tu esposa - susurró ella.Dante arqueó las cejas, confundido. Chloe desvió la mirada hacia Sandra, que venía caminando desde los tocadores. Dante siguió su rastro y frunció el ceño al verla.- ¿Qué te dijo? - preguntó Dante en un susurro.- Lo que escuchaste. Que la única diferencia entre tus amantes y yo es que yo firmé un papel. Que a tus viajes de negocios siempre vas bien acompañado - soltó ella con amarg
Chloe miró a Dante antes de entrar al baño de mujeres. Él entró al de hombres, pero no tardó ni cinco minutos; se lavó las manos, se acomodó el esmoquin frente al espejo y salió rápido.Se paró justo en la entrada del pasillo a esperar.- Señor Montenegro - dijo un empleado de Vander al acercarse, haciendo una reverencia- El corte inaugural empezará en unos minutos. Los señores Vander lo esperan.Dante asintió, mirando de reojo la puerta del baño. Chloe seguía dentro.- Iré en un momento, con mi esposa - respondió.No pensaba dejarla sola. No quería que se asustara al salir y no encontrarlo, ni arriesgarse a perder la confianza que habían ganado.- Como diga- dijo el empleado antes de retirarse.Dante se recostó contra la pared con los brazos cruzados. El evento no le importaba; no se movería de ahí sin ella.Dentro del baño, Chloe salió del cubículo tras limpiarse los muslos. Se paró frente al espejo y empezó a retocarse. Sabía que coger en el balcón había sido un riesgo, pero ver a
Dante la giró con brusquedad, pegando la espalda de Chloe contra su pecho sin romper el contacto. Sus manos subieron directo a sus tetas, apretándolas y masajeándolas por encima de la tela, mientras enterraba la cara en su cuello para morder y lamer su piel.Chloe jadeó, moviendo sus caderas de manera que sus nalgas se restregaban contra el duro miembro de Dante.-Me pones duro en solo segundos - gruñó Dante a su oído.Sus manos bajaron por su cintura hasta sus muslos y empezó a alzar el vestido con urgencia, amontonando la tela roja hasta dejar sus piernas al descubierto.- Dante… -gimió ella, sintiendo el aire frío de la noche chocar contra su piel desnuda.Él metió una mano debajo de su lencería solo para comprobar que estaba totalmente mojada, lista para recibirlo.- Carajo -soltó apartándose apenas un poco, lo justo para desabotonar sus pantalones y liberar su miembro erecto.Chloe lo miró de reojo, con la respiración entrecortada, y apoyó las manos con fuerza en el frío barandal





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