Mundo de ficçãoIniciar sessãoA los dieciocho años, Chloe se casó con el CEO Dante Montenegro bajo la promesa de una vida de ensueño, pero terminó atrapada en un matrimonio de papel. A sus 22 años, sigue siendo virgen y vive una existencia monótona y vacía. Un día, recibe imágenes de su esposo con otras mujeres. En lugar de deprimirse, la rabia la transforma y decide dejar de ser la esposa perfecta. Chloe sale a buscar el placer que no ha tenido en cuatro años y encuentra a un hombre que se obsesiona con ella desde la primera noche. Lo increíble es que ese hombre es el propio Dante, quien, sin reconocerla, está dispuesto a pagar cualquier fortuna para tenerla solo para él. Chloe aprovechará que tiene a su esposo a sus pies para vengarse: durante el día seguirá siendo la esposa de papel, pero de noche se convertirá en la prostituta de lujo de su propio marido.
Ler maisChloe es la esposa del poderoso Ceo Dante Montenegro, el hombre más poderoso del país, con una fortuna que sobrepasa los límites de cualquiera, su matrimonio fue un simple arreglo entre familias, cuando ella cumplió la mayoría de edad, tuvo que dejar sus estudios para casarse con él, al principio le gusta la idea de ser la esposa del magnate Dante Montenegro, se mostró amable, atento, cuando fueron presentados, pero todo cambio después de la boda.
Su primera noche, donde ella pensaba en entregar su virginidad a su ahora esposo, él simplemente se marchó, sin decir nada, ni una sola explicación, eso solo fue el inicio de su aburrido matrimonio, pues Dante jamás le dirigía la palabra a no ser que fuera algo relacionado con algún evento público al que ella debía asistir como lo que era su esposa, frente a ojo del mundo entero eran el matrimonio perfecto, pero en aquella enorme mansión eran simples desconocidos, ni siquiera se veían durante el día y menos en las noches, tenían diferentes horas para desayunar, almorzar e incluso cenar, aunque era raro que él cenara en la mansión, normalmente llegaba tarde solo a dormir y ya.
Chloe como todas las mañanas ya estaba arreglada, como debía vestir la señora de Montenegro, a pesar de ser joven usaba trajes que le hacían parecer un poco mayor, su largo y castaño cabello lo sujetaba a un elegante moño y usaba un maquillaje para nada cargado, sus labios de un tono rosa pálido, sus ojos de color almendra estaban apagados, su vida como casada era demasiado aburrida.
- Señora – La empleada entro e hizo una reverencia, ella tenía su propio personal a cargo, pues Dante no quería que ella se enterara de lo que hacía. – El desayuno está listo – Comentó.
Chloe asintió mientras miraba su sortija de matrimonio, no hubo anillo de compromiso, Dante alegó que había sido todo tan apresurado que no tuvo tiempo de mandar a hacer el anillo perfecto para su entonces prometida perfecta, prometiéndole que le daría uno después de casarse, de eso ya hace cuatro años.
- Bien – Se levantó con elegancia, desde que se caso había recibido todo tipo de clases de etiqueta para ser la esposa perfecta.
Camino con elegancia por los pasillos de la enorme mansión que él había elegido especialmente para vivir con ella, frente a la familia, dijo que sería perfecta para criar a los hijos, si claro, un mentiroso perfecto.
En cuatro años no la había tocado ni por error, cuando estaban ante el público el contacto era mínimo, normalmente ella enlazaba su brazo alrededor de él, o él pasaba su brazo alrededor de su cintura, pero la palma de su mano jamás llegaba a tocarla totalmente.
Tomo asiento en la silla que le correspondía del enorme comedor, siempre tomaba sus comidas solas, nunca coincidían, claro él había dado estrictos horarios que ella no podía romper.
Ella se sentía simplemente una esposa de papel, a sus cortos veintidós años no había sentido el placer del sexo, las caricias de un hombre que la hiciera gemir toda la noche, ya había leído tantas novelas eróticas, haciendo que deseara una aventura de una como las protagonistas, pero ella era tan conocida por su flamante esposo, el más mínimo error la tacharían de lo peor, su familia la votaría y repudiaría, la dejarían en la plena miseria y ella jamás antes había hecho algo para valerse por si misma.
- Señora, tiene visita de la señorita Ivanna – Dijo la empleada.
Chloe se levantó sin siquiera probar un solo bocado, no tenía apetito de comer lo mismo de siempre, incluso su desayuno estaba controlado por órdenes de su esposo para mantener la figura perfecta de la esposa perfecta.
Llegó hasta la sala donde estaba Ivanna su única amiga y también hermana de su esposo.
Ivanna Montenegro era una chica rubia de ojos azules, muy hermosa, delgada de piernas largas, busto promedio, tenía un trasero redondo no tan grande, pero llamativo para muchos hombres.
- Hola, cuñada – Dijo levantándose del sofá.
A pesar de que tenían la misma edad, Ivanna vestía más acorde a su edad, ropa ajustada y bonita que, hacia resaltar su cuerpo, sin llegar a ver vulgar.
- ¿Qué haces aquí tan temprano? – Preguntó.
Ivanna la saludó de beso en la mejilla y luego la miró de pies a cabeza, siempre en desacuerdo en como vestía su amiga, parecía una anciana, no lucia para nada su sexy cuerpo virginal.
- Quiero invitarte a una fiesta este viernes ¿Qué dices? – Preguntó.
Chloe suspiró, siempre era lo mismo, Ivanna podía salir a tantas fiestas quisiera, no le importaba si causaba escándalos a la familia, es más ni a su familia le importaba, a ella la tenían como la oveja negra de los Montenegro, pero era gracias a Dante que no había sido desheredada pues la protegía como su pequeña hermana menor.
- No – Fue la respuesta de siempre de Chloe, camino hasta el sofá y se sentó con elegancia, manteniendo su espalda recta.
- Por favor, necesitas distraerte – Ivanna se sentó muy diferente, se dejo caer sobre el sofá y subió ambas piernas cruzándolas – Necesitas sexo, mucho sexo – Dijo.
Chloe su coloro ante esas palabras, miro a los lados esperando que nadie haya escuchado.
- Cállate, o pueden crearse rumores – Siseo.
Ivanna arqueo las cejas y puso los ojos en blanco.
- ¿Qué rumores? ¿Qué el estúpido de mi hermano jamás te ha cogido? - Cruzo los brazos y la miro.
Chloe se puso nerviosa y miro a los lados.
- Todos los que trabajan aquí saben eso, saben lo desdichada que eres – Soltó – Vamos, acompáñame, te vas a divertir – dijo nuevamente, pero ahora era más súplica.
Chloe negó, ella no podía arriesgarse a ir a un lugar donde Ivanna estaría, era obvio que sería un escandalo y si ella estaba involucrada sería un desastre.
Ivanna ya no siguió insistiendo, aunque era hermana de Dante, para ella la amistad con Chloe era más importante y se sentía mal por ver a su amiga ser tan desdichada.
Después de la visita de Ivanna, Chloe nuevamente se quedo sola en esa gran mansión, camino hacia su propio estudio, donde pasaba la mayor parte del tiempo, haciendo cualquier cosa para perder el tiempo.
Ese día se dedicaría a dibujar algo que saliera de su mente, así que tomó su cuaderno de bocetos, y justo cuando empezaba a dejar volar su imaginación, recibió un mensaje.
Miró el número, era privado, así que dudo en abrirlo, pero sentía la curiosidad de lo que contenía. Al abrirlo se empezaron a descargar un sinfín de imágenes de su flamante esposo, teniendo sexo con mujeres diferentes, sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no de tristeza, sino de odio, aquel hombre al que se había atado cuatro años, que no la tocaba por nada del mundo, se la pasaba follando tantas veces quisiera y ella estaba ahí secándose.
- Maldito infeliz – Soltó molesta bloqueando su celular, suspiró y limpio sus lágrimas, volvió a abrir el mensaje mirando a detalle cada imagen – Vaya, lo tiene grande – Susurró, mientras hacia zoom a una de las imágenes que mostraba la longitud de su esposo en todo su esplendor.
Y no es que había visto uno en persona, pero si en videos que usaba para satisfacer sus necesidades, mordió su labio inferior, ¿Por qué ella no podía ser esas mujeres? ¿Por qué busca a otras si la tenía a ella ansiosa por sentir una buena cogida?
- Espera, si él me es infiel, ¿Entonces por que le debo fidelidad? – Dejo el teléfono sobre el escritorio.
Tomó de nuevo su teléfono, pero ya no para ver las fotografías del estúpido infiel de su esposo, sino para llamarle a Ivanna.
- ¿A qué hora es la fiesta? – Preguntó una vez que Ivanna contesto.
Ella, fue casada a sus dieciocho años con un hombre que le prometió todo, había cumplido de alguna manera, pues no le faltaba nada económicamente, pero le faltaba algo muy importante, ser satisfecha como mujer, tener a un semental que la follara tan duro, tan brusco. Y ahora cuatro años de ese matrimonio se daba cuenta que su esposo el poderoso Dante Montenegro, jamás sería ese semental, por lo que ella tenía que buscar por otro lado, quería sentirse mujer, que la follaran tan duro, la llenaran de la esencia de un hombre y experimentar los mejores placeres de la vida
Después de lo sucedido con Aleksei Volkov, Chloe no salió en todo el día de la mansión, incluso se entero por el ama de llaves que Dante también estaba ahí, encerrado en su estudio, incluso su asistente llegó, tal vez para continuar trabajando desde casa.Salió del baño solo con ropa interior de algodón, su cabello oculto bajo una toalla blanca, camino hasta su cama, en el buró tenía su teléfono, tenía un par de llamadas perdidas y unos mensajes, por un momento tuvo miedo de que fuera Aleks Volkov, pero al ver el remitente suspiro con pesadez.Antes de que pudiera contestar el teléfono sonó, dudo por unos segundos en contestar, pero al finar lo hizo, suspiró antes de decir algo.- Hola, abuela – dijo con falsa alegría.Camila Borges, la mujer que, junto a Damon Montenegro, la ató a ese matrimonio de papel, estaba del otro lado del teléfono, rara vez la llamaba y cuando lo hacia no era para solo saludar.- ¿Hoy? Abuela…es apresurado, Dante está muy ocupado – Dijo, excusándose para ir a
La voz de Dante hizo que el cuerpo de Chloe se erizara, pero sin apartar su mirada de Aleks, él la tenía en sus manos, literal, podía revelar su doble identidad y así su plan de venganza se iría al caño.Aleks apartó su mano de ella y se levantó para girarse y quedar frente a Dante Montenegro.- vaya, no tardaste en llegar, supongo que te pasaste algunos semáforos – Sonrió Aleks caminando hacia a él. – Aleksei Volkov, un placer Dante Montenegro – Dijo extendiendo su mano a él para saludarlo formalmente.Dante entrecerró la mirada, se imaginaba a un hombre mayor, rudo, pero solo tenía frente a él a alguien que parecía tener su misma edad. Dante miró de reojo a Chloe, ella seguía pálida y con la mirada perdida.- Está bien, jamás le haría daño a una hermosura como ella- Dijo Aleks esperando que Dante estrechara su mano con la de él.Dante se resignó y estrechó la mano con Aleks, aunque solo fue por unos segundos, después se apartó de él y camino hacia Chloe para desatarla.- ¿Estás bien
Dante estaba en su recamara, apenas durmió la noche anterior haciendo sus investigaciones sobre quien estaba detrás de aquellas imágenes, se sentía tan cansado que incluso había pensado en tomarse la mañana, pero su asistente lo llamó muy temprano para darle una noticia que no se esperaba por nada del mundo.- ¿Volkov? – Susurró mirándose al espejo.Si, el heredero de la dinastía Volkov quería una reunión con él, por supuesto que lo sorprendió, pues ni siquiera su abuelo había logrado concretar negocios con dicha familia, eran tan poderosos como ellos en el mundo de los negocios, pero también había sospechas que dominaban totalmente el bajo mundo, pero la policía jamás ha logrado confirmarlo.Así que su descanso tenía que posponerse, salió de su recamara, ni siquiera desayunaría, tenía que llegar a su oficina para tomar una decisión sobre reunirse o no con aquella persona.Se detuvo al ver a Chloe caminar a él, ella vestía algo muy diferente a lo que la Señora Montenegro usa, jeans un
Dante levantó la mirada al escuchar la risa de Chloe e Ivanna, trago saliva al verla en traje de baño de una sola pieza color blanco que contrastaba de forma deliciosa con su piel.Era una tortura visual para él, tenía un escote con una abertura central en forma de “ojo de cerradura”, el corte de pierna alta estilizaba sus caderas y hacia que sus piernas se vieran largas. Su cuerpo resalta exquisitamente, sus tetas se veían de infarto y Dante sentía la urgencia por verla de espaldas, solo para confirmar que sus nalgas eran tan perfectas como el resto de ella.- Ah, imbécil, cogiéndote a otras teniendo a semejante mujer como esposa- Gruño el abuelo levantándose de su asiento.Dante no dijo nada solo mantenía su mirada directa en ella.- ¿Cuándo se volvió tan sexy? – susurro, devorando cada parte de su cuerpo.No podía siquiera apartar su mirada de ella, Chloe, la esposa que había ignorado por tantos años poseía un cuerpo de infarto, un cuerpo que tardo mucho tiempo en reconocer.******
La visita a la villa Montenegro, no podía ser descartada por nada del mundo, así que Chloe preparo una muda de ropa por consejo de Ivanna, claro ella se la llevó ayer que estuvo ahí, para seguir provocando a Dante ahora en frente de su propia familia, pues se había enterado que esta vez no solo sería el abuelo Damon y su suegra Eva, también asistirían unos primos de la familia Montenegro.Se miró al espejo, había optado por un vestido color verde menta, de un corte sirena en la parte superior, que realza su figura mediante un fruncido diagonal en la zona del torso, de cuello redondo y mangas cortas, falda fluida con una abertura frontal asimétrica. Lo combino con unas sandalias de tiras finas en color blanco, con diseño de punta cuadrada y tacón no tan alto, un bolso transparente con asas circulares de madera oscura, su cabello lo llevaba suelto en ondas naturales y un maquillaje suave, sus labios con un tono melocotón que la hacían verse tierna con un toque de sensualidad.- Señora,
Dante llegó a un apartamento, era el lugar donde tenía sus encuentros con sus amantes, tenía todas las comodidades, al entrar su asistente estaba ahí, hizo una reverencia.Él ya tenía a aquella mujer que se había atrevido a vigilar a esposa del Ceo Montenegro.- Está en la sala – Dijo.Dante asintió y camino rumbo a ese lugar, al entrar al área de la sala la vio, una mujer de cabellos claros al igual que sus ojos, si, fue una de sus amantes tiempo atrás, le resultaba extraño que se haya atrevido a enviarle esas imágenes.- Señor Montenegro – Susurró ella con una sonrisa nerviosa, sus ojos llenos de lágrimas.Dante se sentó en el sillón individual, la observó de pies a cabeza, su contrato con ella finalizo hace varios meses.- Yo… - Dijo, pero cayó.- La capturamos cerca de la mansión Montenegro – Dijo el asistente de Dante – Llevaba esto en sus pertenencias – Le entregó un par de celulares y una cámara fotográfica profesional.- ¿Qué hacías cerca de mi mansión? – Preguntó Dante, toman
Último capítulo