Recordaba demasiado bien cómo ella solía suplicar por su atención... cómo se rendía ante cualquier cosa que él le diera, ante cualquier cosa que le hiciera. ¿Y ahora? Dios, no. No podía perder el control.
Debía mantener la calma por el motivo que lo había traído a Solaviz en primer lugar. Necesitaba descubrir la verdad. Y una vez que la tuviera, se encargaría de Althea como siempre lo había hecho. Si tenía que arrastrarla de regreso a Aethelis él mismo, que así fuera.
Lo que hubiera pasado allí