Althea se dio la vuelta con calma.
—Buenos días, Karina.
Felicia entró después, riendo de forma exagerada.
—Buen día, nuestra honorable sirvienta. En serio que te pasas, ¿no? Cocinando tan temprano. ¿Estás tratando de impresionar a Daven?
Althea no respondió. Se limitó a poner un plato con huevos tibios y pan tostado antes de mirarlas a la cara.
—No trato de impresionar a nadie. Es mi manera de mostrar respeto por la familia con la que vivo.
Karina suspiró.
—En serio que estás mal. Sirviendo el