Mundo ficciónIniciar sesiónÉl es el mejor amigo de mi hermano. Él es el hombre que me destrozó. Y ahora, es el dueño de la casa donde tengo que vivir. Ayla aprendió por las malas que el hogar no siempre es para siempre. Tras perder la granja familiar ante el banco y quedarse sin un centavo por pagar la rehabilitación de su madre, su vida se reduce a una maleta y una sentencia: mudarse a la ciudad con su hermano mayor, Cade. Pero el departamento de su hermano no es el refugio que ella esperaba. Es el territorio de Keydan. Keydan es peligroso, magnético y el mejor amigo de Cade. También es el chico al que Ayla entregó su corazón años atrás, antes de que el silencio y la distancia los convirtieran en extraños. Para su hermano, ellos apenas se toleran. Pero entre las paredes de ese departamento, las miradas de Keydan dicen otra cosa. Él sigue llamándola "Gremlin". Él sigue vigilando cada uno de sus movimientos en la oscuridad de los clubes nocturnos. Y cuando la tensión estalla, Keydan le recuerda la verdad que ella tanto intentó olvidar: "Técnicamente, nunca cortamos, Ayla". Atrapada entre el pasado que la persigue y un presente donde no puede escapar de sus ojos, Ayla tendrá que descubrir si Keydan es el hombre que la ayudará a sanar... o el que terminará de destruirla.
Leer másRonnie pensó que no existían los hombres perfectos hasta que conoció a uno, trabajaba para él. Tenía todo lo que esperaba de su hombre ideal, según su blog de apuntes, claro.
Sabía que no podía estar nunca con él porque estaba casado y tenía una familia perfecta ya hecha, pero eso no impedía que pudiera envidiar a la afortunada y registrar en su casi inseparable blog de apuntes todo lo que le gustaba de él y de todo lo que espera encontrar en el hombre de su vida. Pero un día ocurre su peor pesadilla, alguien descubre su blog de notas y su contenido, esa persona es el pulmón de su jefe. Para evitar que se lo cuente a su jefe, que de seguro la despediría, está dispuesta a aceptar sus condiciones por más odiosas que le resulten. está obligada porque ese pulmón es nada menos que el hermano menor de su jefe. Él no reúne ni la mitad de los requisitos de su hombre perfecto aunque sea atractivo y sus compañeras suspiren por él, solo tiene que fingir y soportar sus ocurrencias, ¿qué podía salir mal? No podía enamorarse de alguien que no alcanzaba sus expectativas ¿o sí?
Sean bienvenidos oficialmente a la cuarta y última entrega de la saga #hermanos Harris, esta vez nos adentramos en la vida de nuestro querido Nicolás. Por fortuna no es necesario leer los otros libros para ponerse al día, sin embargo se los recomiendo.
En fin, gracias por estar aquí. Espero disfruten de la historia.#Hermanos Harris
Libro I: Enamorada de un misógino. (Daniel Harris)
Libro II: Enamorada de un amnésico. (Daniel Harris)
Libro III: Llámame acosadora. (Jessica Harris)
Libro IV: Me enamoré del hermamo equivocado. (Nicolás Harris)
—¿Qué? —pregunté sorprendida—. ¡Por supuesto que no!Sabía que no era un cigarro normal; el olor era como a pasto seco quemado, para nada parecido a los cigarrillos que veía fumar a Keydan, a Cade o incluso a mi madre. En primer lugar por el olor, y en segundo lugar por la forma en la que se reían de cualquier tontería luego de fumar. El ambiente en la cocina se sentía denso, como si una neblina invisible nos hubiera envuelto a todos, haciendo que las luces parecieran más brillantes y las risas de Milena más ruidosas de lo normal.Keydan me observó con recelo, como analizando cuánto del vodka y del humo se me había subido a la cabeza, pero acabó por suspirar y tirar de mí hasta la cocina. Wyatt y Tyler ya se habían hecho cargo de todo.—Y pensar que esto fue idea de Ashley. Bueno, la pizza fue específicamente mi idea.—Creo que solo quería comer, no cocinar —replicó Tyler, negando levemente con la cabeza—. Da igual el menú.—¿Qué tal el partido? —pregunté mientras iba a buscar las ser
—Me corté —expliqué enseñándole el dedo mientras dejaba el botiquín a un lado y me ponía de pie—. No pensé que te molestara tanto, ya me voy. —¡Mierda, Ayla! —rugió ahora con la vista en mi dedo—. ¿Qué diablos estuviste haciendo? —Hacíamos pizza —explique encogiéndome de hombros—. Me corté y Tyler estaba en el baño así que pensé en buscar tu botiquín. No pensé que podría molestarte. Dicho eso, me encaminé a la puerta. Mentiría si no dijera que estaba dolida, estaba sangrando y solo quería una curita. No creía que fuera tan grave. —Lo siento —dijo colocándose frente a la puerta e impidiéndome el paso—. Solo me sorprendí déjame ayudarte. Quería discutir, pero me encontraba lo suficientemente cansada como para dejarlo tomarme de la mano y sentarme en su cama mientras ahora él hurgaba su botiquín. Me sentó a su lado, repasandome con una mirada molesta. —No deberías estar bebiendo y manipulando cuchillos al mismo tipo, Ayla —regañó—. Es peligroso, podría haber sido más grave. —Lo
Me desperté con el ruido de la alarma, aunque hubiera deseado seguir durmiendo. Había descansado toda la noche sin ningún problema, eso era cortesía del chico que se estaba duchando en mi baño. Aunque recibió quejas de mi parte, Keydan no se cortó al momento de aparecerse en mi habitación bajo el concepto de pijamada. Y yo no pude resistirme ni decirle que no a las golosinas que traían en una bolsa.Dormir abrazada a él resultaba ser el mejor somnífero. El problema era la mañana siguiente, levantarme era un calvario.Lancé un bostezo mientras estiraba mis brazos.—Buenos días, dormilona —el sonido de su voz me sacó de mis pensamientos.Se me secó la boca. Su cintura estaba envuelta en una toalla mientras utilizaba otra para secarse el cabello. Flexionando los brazos y dejando al descubierto las pequeñas gotas que recorrían su cuerpo, mi respiración se detuvo en cuanto volteó de regreso al baño. Su espalda tatuada era una tortura lenta que esperaba nunca termine. Examinó algo antes de
—No entiendo, Keydan no me invitó a su partido —solté confundida—. Ni siquiera Cade, mencionaron que era algo entre chicos, ¿Por qué iría ella? Tyler se quedó en silencio un segundo, frunciendo el ceño mientras procesaba mi pregunta. Se rascó la nuca, genuinamente confundido. —No estoy seguro —admitió Tyler, bajando la voz—. Sé lo mismo que tú. Que era un partido de entrenamiento, algo cerrado y entre amigos, antes de que empiece la liga universitaria. Me dijo que era algún tipo de cábala y honestamente dejé de escuchar. —¿Y por qué ella sabe? —insistí, sintiendo una punzada de amargura—. Habla como si tuviera un asiento reservado en primera fila mientras a nosotros nos dejan fuera. Tyler soltó un suspiro y se apoyó en la barra, mirando hacia la puerta por donde Aria se había ido. —A ver, piensa quién es ella: una niña rica. Probablemente tiene acceso a todo, incluso a los entrenamientos privados que se supone que nadie ve. Es una intensa, Ayla. Seguro que se aparece por el campo
Último capítulo