Capítulo 88: Mamá no vino sola.
Lo miré incrédula, al igual que todos en la habitación.
—¿Estás bromeando? —chillé poniéndome de pie, lista para correr en dirección a la puerta.
—Ayla no —gruñó Keydan colocando un brazo a la altura de mi cintura cual barrera, deteniéndome antes de que tocara el pomo de la puerta—. No sabemos si es verdad o no, no puedes solo correr hacia abajo como si te estuvieran ofreciendo dulces.
—Es mi mamá —dije frunciendo el ceño por su escepticismo—. ¿Cómo esperas que no baje?
—No sabemos si es realme