Intenté fingir que mi corazón no daba vuelcos y mis manos no sudaban. Lo había estado evitando durante una semana, no tenía sentido que viniera justo ahora. Pero aquí estaba: caminando lento y decidido detrás de mí. Escoltando, como si el espacio alrededor mío le perteneciera, porque así era Keydan. No importa cuán amable intente ser para persuadir, siempre llega un punto en donde simplemente se impone y ya. Eso era algo que adoraba de él, por lo general lo veía como perseverancia, ahora me res