La esposa fabulosa, que el CEO no quiso.
Treinta años atrás, dos familias influyentes los Curossu y los Lacrontte estuvieron a punto de desaparecer. Ambas habían sido víctimas de una estafa orquestada por una poderosa organización de la mafia italiana, una red tan profunda que los dejó sin salida: cuentas vacías, reputaciones manchadas y el inminente abismo de la quiebra.
Cuando ya no quedaban aliados ni esperanza, las dos familias hicieron lo impensable: un pacto irrevocable, sellado no solo con contratos legales, sino con honor, sangre y destino.
El acuerdo era claro y cruelmente preciso: si lograban levantarse de las ruinas y volver a la cima, si el primer heredero de los Lacrontte era un varón y el de los Curossu una mujer, esos niños estarían destinados a casarse.
No habría objeciones.
No habría amor que lo impidiera.
Una vez esos herederos nacieran, todos los bienes, empresas y activos de ambas familias pasaron a formar parte de una sola entidad corporativa: una empresa creada para gobernar el futuro de su linaje.
Contra todo pronóstico, el destino jugó a su favor.
Los Lacrontte tuvieron un hijo: Alexander.
Los Curossu, una hija: Helen.
La promesa quedó sentenciada.
Así nació LACRONTTE & CUROSSU ALLIANZ, una corporación fundada sobre acuerdos secretos, documentos blindados y la obligación de dos niños que aún no sabían que su vida ya había sido escrita. Alexander y Helen crecieron bajo la misma sombra: educación de élite, disciplina implacable y la constante preparación para un futuro que nunca eligieron.
Sin embargo, cuando Helen tenía quince años, la tragedia golpeó de nuevo.
Sus padres murieron repentinamente, dejándola completamente sola.
Los Lacrontte asumieron su tutela y, fieles al pacto, intensificaron su formación. Helen fue enviada a un internado exclusivo para mujeres, donde fue moldeada para ser perfecta: inteligente, elegante, calculadora, intachable.