Mundo ficciónIniciar sesiónCuando en la vida de Isabella Bennett aparece Lucían Clark, todo su mundo se descontrola, lo que ella pensó que sería solo una noche de copas se convertirá en un torbellino de pasión en el que no quiere caer. Pero el destino o Lucían no se darán por vencidos, Isabella le gusta, le atrae y ha decidido que será suya, sin embargo, conseguirlo no será nada fácil. Ella es una mujer que juró nunca volver a creer en el amor. Él es un hombre que no creía hasta que la conoció. Isabella tratará de escapar del magnetismo que él causa en ella, sin darse cuenta de que mientras más huye más se acerca a él y cuando sus manos se cierren en su cintura, no tendrá escapatoria. ¿Cederá Isabella a la lujuria que Lucían despierta en ella? ¿O luchará por mantener su corazón cerrado? Registro electrónico de protección de derechos intelectuales: 2412020271779
Leer másMi corazón dejó de latir al mismo tiempo que el suyo, la vida perdió su color y el encanto su brillo. Mis ojos solo pueden verlo a él, mirándome con deseo y con eso que jamás confesó: amor.IsabellaHace un año que mi vida cambió para siempre, hace un año que camino entre las sombras del dolor y los recuerdos. Hace un año que vivo en medio de su mirada y su voz. Es como si una parte de mí se hubiese ido con él, dejando un vacío insondable dentro de mí. Ya no soy la misma Isabella, ahora soy un fantasma que deambula por el mundo, buscando fragmentos de su pasado en cada rincón.Es como si estuviera atrapada en un bucle infinito, repitiendo los mismos momentos una y otra vez. Veo su sonrisa, escucho su risa, siento el roce de su mano. Pero son solo ecos de un pasado que ya no existe y empiezo a olvidar cómo se sentía el calor entre sus brazos, cómo era ser observada con su intensidad. Cómo sentirme única en los ojos correctos.—¿Irás a ese lugar de nuevo? —Alzo la vista hacia Linda—. Él
El corazón se me consume, mi alma grita en medio de las llamas y mi voz aclama tu nombre y tu gloria mientras la razón planta su bandera en medio de mi vida.IsabellaTodo esto parece una maldita pesadilla. Solo sirvo para cometer errores, primero Steven y ahora un hombre que realmente jamás conocí. Todo lo que me mostró, lo que viví a su lado, lo que me hizo sentir, todo fue una maldita mentira.No entiendo por qué me duele tanto, no debería de estar sufriendo, Alexander no existe, nunca existió. Me dejé llevar, creí tener el control y la verdad es que solo fue un peón en su juego. Es claro que no tengo suerte para los hombres, no sé elegir y lo mejor es que me olvide de esa idea absurda.—Ya estás despierta. —Linda entra, la mirada que me dedica me hace sentir pena de mí misma.—Deberías de estar trabajando. —Aprecio que ella esté aquí, pero ahora mismo lo que menos necesito son los interrogatorios de mi curiosa amiga.—El señor Ramírez sabe por lo que pasaste, te envía su apoyo y m
El vacío jamás había estado en el vacío. Es mucho más pesado que la soledad, se roba mi aliento, absorbe mi vida, arrastra todo lo que soy a las profundidades.Lucían No sé cómo lidiar con todo lo que estoy sintiendo, nunca antes me había sentido de esta manera. Confusión, rabia, dolor, miedo. El miedo es el que se alza con la victoria en medio del torbellino de emociones que me ahogan.No sé qué hacer, estoy perdido.—Lucían, perdimos a Dominick —anuncia Nick.Cierro los puños a ambos lado de mi cuerpo, inhalo profundamente e intento no desquitar la rabia con él.—Cázalo, no dejes que salga de Nueva York. —Giro hacia mi amigo—. Lo quiero acorralado como una rata. —Asiente.—Parker se encargó de su parte. Volkov ha perdido el apoyo de su gente. —Sonrío ligeramente.—Bien, espero que el nuevo capo ruso y yo mantengamos una relación cordial y de respeto —comento.Subo a mi habitación luego de indicarle que les ordene a los hombres volver. Al abrir la puerta, el aroma de Isabella golpea
Regreso a la vida, pero me siento vacía, como si mi destino fuese vivir en una mentira. Amé y me traicionaron, jugué y me engañaron. Las mentiras son el estado favorito de mi vida.IsabellaAbro los ojos con pesadez, el cuerpo me duele, siento la garganta reseca. El corazón me arde, es como si un fuego estuviese ardiendo en mi interior y me consumiera desde adentro. Cierro los ojos y recuerdo todo: ese hombre, el agua, la falta de oxígeno, Alexander… no, Lucían.Un hombre que no conozco, un desconocido.—Hija, ya despertaste. —Mi corazón vibra y el calor me invade al oír la voz de mi madre.—Mamá —jadeo buscándola con la mirada.Sus ojos brillan de emoción mientras las lágrimas resbalan por sus mejillas. Se acerca y deja un beso en mi frente, su llanto se vuelve un poco más profundo y me parte el corazón verla en ese estado.—Ya estoy bien —musito entre sus brazos.—Tuve tanto miedo, hija, no sabes todo lo que he sufrido —confiesa provocando que una punzada de dolor me atraviese el co





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