Mundo ficciónIniciar sesiónLucia Corbell despierta en una lujosa cama de hospital, sin recuerdos de su vida. A su lado, su querido padre le revela una noticia desconcertante: está casada con un hombre… o al menos eso afirman todos. Algo dentro de ella se rebela. Nada encaja. Cada palabra, cada mirada, cada gesto parece ocultar un secreto. Lucia siente que vive en una realidad construida a su alrededor, una farsa perfecta donde todos conocen un papel… menos ella. Y mientras la verdad intenta abrirse paso entre las sombras. Sin recuerdos que la guíen, su mente es una página en blanco. Confusa y atrapada en un laberinto de incertidumbre,Lucia comienza a cuestionar cada palabra, cada gesto, buscando pistas en los fragmentos rotos de una vida que no reconoce como suya ¿Quiénes son realmente las personas que la rodean? ¿Le están diciendo la verdad? Aunque la mentira se disfrace de mil formas, la verdad siempre encuentra el modo de desenmascararse
Leer más—Buenos días.La voz de Lucía sonó tranquila al cruzar el umbral de la cocina, como si no acabara de regresar de un entrenamiento intenso a las cinco y media de la mañana.El cabello recogido de manera descuidada, algunos mechones aún húmedos pegados a la piel. El cuerpo todavía caliente por el ejercicio, la respiración ya controlada. Había en ella una energía despierta, alerta, que contrastaba con la quietud de la casa a esa hora.El contraste era imposible de ignorar.Varias miradas se alzaron al mismo tiempo.Eva fue la primera en reaccionar. Se acercó con rapidez, casi de inmediato, como si la presencia de Lucía tan temprano la hubiera sacado de un automatismo invisible.—Buenos días, señora —saludó con una leve inclinación de cabeza—. ¿Qué desea desayunar hoy?Ethan estaba apoyado junto a la encimera, con una taza de café en la mano.Impecable.Camisa oscura perfectamente planchada, mangas remangadas con precisión, el reloj en su sitio exacto. No quedaba rastro alguno del hombre
Las luces se encendían y se apagaban como un pulso vivo. Neón azul. Magenta. Rojo profundo. La música no tenía origen; no venía de ningún lugar concreto. Estaba en el aire, vibrando contra la piel, marcando el ritmo interno de cada movimiento. Lucía lo veía todo como si estuviera sentada en una butaca invisible, observando una película que no recordaba haber empezado. En el centro, una mujer bailaba. Un vestido corto, ceñido con una precisión casi impecable: elegante, insinuante sin caer en lo obvio. La tela seguía cada línea de su cuerpo como si hubiese sido creada para acompañarla, no para dominarla. Tacones altos, finos, marcando el suelo con una seguridad silenciosa. Las piernas se movían con fluidez, sin prisa, sin esfuerzo. Había control en cada gesto. La mirada —si es que existía— descendía lentamente, recorriendo la línea de su espalda, la curva sutil de la cintura, el balanceo exacto de las caderas. La melena caía libre, larga, ondulada, rozando los hombros desnud
Primero que nada feliz año,perdón por la espera si les gusta comenten y compartan . sin más preámbulos que disfruten el capítulo Apenas habían dado unos pasos fuera del balcón lateral cuando Lucía lo percibió. No fue una voz todavía, sino su presencia. Una quietud demasiado precisa entre el movimiento del salón, como si el aire mismo se hubiera tensado. Alzó la vista apenas un instante, de reojo, y lo vio: James, inmóvil, con una copa intacta en la mano, observándolos desde la distancia con atención clínica. Cada gesto suyo era medido, cada mirada calculada. Confirmó lo que ya sabía. Entonces, la voz llegó, firme y contenida, imponiéndose sobre el murmullo general: —Lucía. Ella se detuvo al instante. No necesitó girarse para saber quién era. James estaba ahora a pocos metros. Su expresión era serena, demasiado serena, pero sus ojos no lo estaban. Pasaron de Lucía a Guillermo en una fracción de segundo, evaluando la escena con precisión calculada, como si ya hubi
!!!!Feliz Año nuevo!!!!Espero que lo disfruten ,si les gusta compartan y comenten .Apenas habían dado unos pasos fuera del balcón lateral cuando Lucía lo percibió.No fue una voz todavía, sino su presencia.Una quietud demasiado precisa entre el movimiento del salón, como si el aire mismo se hubiera tensado.Alzó la vista apenas un instante, de reojo, y lo vio:James, inmóvil, con una copa intacta en la mano, observándolos desde la distancia con atención clínica. Cada gesto suyo era medido, cada mirada calculada.Confirmó lo que ya sabía.Entonces, la voz llegó, firme y contenida, imponiéndose sobre el murmullo general:—Lucía.Ella se detuvo al instante. No necesitó girarse para saber quién era.James estaba ahora a pocos metros. Su expresión era serena, demasiado serena, pero sus ojos no lo estaban. Pasaron de Lucía a Guillermo en una fracción de segundo, evaluando la escena con precisión calculada, como si ya hubiera ensamblado todas las piezas antes de intervenir.—Te he estado





Último capítulo