Mundo ficciónIniciar sesiónSelene Santorini fue humillada la noche de su boda, abandonada por su esposo Víctor y traicionada por su hermanastra Circe. Tres años después, su única vía de escape ha sido un apasionado romance con un amante anónimo. Cuando su esposo regresa pidiendo el divorcio, Selene impone un reto: conseguir un contrato con la poderosa Corporación Perseus. Lo que ella ignora es que su amante es, en realidad, el temido CEO, Zander Perseus. Tras ser desechado con un cheque, Zander ha encontrado a su presa. Ahora, el juego de la venganza de Selene choca con el plan de Zander, quien no se detendrá hasta reclamar a la mujer que lo abandonó. La guerra por su libertad acaba de empezar, pero Zander está listo para ganar la batalla por su corazón.
Leer más—¿Qué significa esto, Víctor?La voz de Selene no tembló, pero sus ojos dorados ardían. Acababan de firmar el acta de matrimonio en la sacristía, un contrato impuesto por el abuelo Nicolai para fusionar las fortunas de ambas familias.Un matrimonio esperado desde la infancia de los dos, en donde Selene habia sido solo una forma para los Nicolai de conseguir el poder de la gran familia Sartori, la familia materna de Selena Sartori.Mientras para los Ezio, era la vía, para que los Nicolai, le abriera paso a ser una familia de elite y no la familia lamentable y ridícula, que vivía tras el apellido de la primera esposa y madre de su primera hija.Pero para el heredero de la familia Nicolai era una declaración de muerte.Víctor Nicolai, ya se arrancaba la flor del ojal con asco. Circe, su propia hermana, se colgó del brazo del novio con una posesividad que no dejaba dudas.—Significa que ya tienes lo que tú y el abuelo tanto querían: el apellido Nicolai —escupió Víctor—. Ahora, vas a sali
Quince años después de la inauguración de la Terminal Selene, el mapa de poder de Ciudad A se había estabilizado de una forma que nadie habría creído posible en los tiempos sangrientos del Consejo.Kethan y Ariadne Mancini no solo permanecieron como los pilares de la Naviera, sino que transformaron el apellido Mancini. Ariadne, con el apoyo de Selene, se convirtió en la primera alcaldesa electa de la ciudad, limpiando el nombre de su familia a través de una gestión pública impecable. Kethan, por su parte, nunca dejó de ser la sombra protectora de Zander, pero en sus últimos años de servicio activo, encontró su propia paz criando a sus dos hijas, quienes crecieron viendo a Adán Perseus como a un hermano mayor.Narel Carter vivió sus últimos años en una villa luminosa frente al Egeo. Recuperó gran parte de su lucidez y, antes de morir pacíficamente a los ochenta años, logró ver a su nieto Adán convertido en un hombre. Sus cenizas fueron esparcidas en el mismo arrecife donde Selene casi
La luz de la mañana sobre Ciudad A tenía una cualidad dorada y purificadora, como si el sol mismo hubiera decidido lavar los últimos vestigios de la pólvora y el salitre amargo que durante décadas impregnaron sus muelles.El evento que la ciudad entera había esperado —y que los mercados internacionales observaban con la respiración contenida— finalmente había llegado: la inauguración de la Terminal Selene, el complejo portuario más avanzado del Mediterráneo y el símbolo definitivo del nuevo orden Perseus-Sartori.Desde el balcón de la suite principal, Zander observaba el hormiguero de personas que se congregaban en la Plaza de los Cónsules.Ya no eran multitudes aterrorizadas buscando refugio, sino ciudadanos vestidos de gala, familias que caminaban por las mismas calles donde antes reinaba la ley del silencio de los Mancini.Zander se ajustó los puños de su camisa blanca, notando cómo su reflejo en el espejo devolvía la imagen de un hombre en paz.La fogosidad de su juventud, esa rab
El sol de la tarde se filtraba a través de los ventanales reforzados de la mansión Perseus, proyectando largas sombras sobre los planos de la ciudad que Selene tenía extendidos en su escritorio.Ya no eran planos de asedio ni rutas de escape, sino proyectos de infraestructura: escuelas, hospitales y centros culturales que estaban naciendo de las cenizas de los antiguos distritos controlados por los Mancini.Ciudad A estaba cambiando su piel de serpiente por una de mármol y acero legítimo.Zander entró en el despacho con una suavidad que todavía resultaba inquietante para quien no conociera su transformación.Había dejado atrás los uniformes de combate y los trajes de corte militar; hoy vestía una camisa de lino azul oscuro con las mangas remangadas, revelando los tatuajes de su juventud que ahora parecían cicatrices de una guerra lejana.En sus manos no llevaba un arma, sino un pequeño objeto de madera que tallaba con un cuchillo de precisión: un modelo a escala de la nueva terminal d





Último capítulo