―¿Qué se supone que haces? ¿Acaso quieres seguir llamando la atención de los reporteros para seguir humillando a mi pequeña hija?
Un apretón en la muñeca de Selene logró que esta apartara su mirada del heredero Perseus, para centrar sus ojos en la mujer frente a ella.
Aquella con su cabello rubio muy bien recogido y su gesto cargado de odio hacia ella, una expresión a la que Selene estaba más que acostumbrada.
―Madre, por favor, no inicies una pelea. Mi hermana jamás haría algo como eso. Selene