Mundo ficciónIniciar sesiónKiara Dervishi, criada entre lujo y la devoción de su padre, es rebelde, libre… y también su mayor debilidad. Pero nunca imaginó que enamorarse del chico nuevo, Landon Hale, la apartaría de todo lo que ama y le rompería el corazón. Criado en el odio, la misión de Landon es clara: destruir a Eros. Y para lograrlo, usará el corazón de Kiara como carnada. Por eso la seduce, la engaña y la ata en matrimonio… pero no calculó que su presa fuera una loba con colmillos más afilados que los suyos. Porque Kiara no llorará en un rincón. Ella es una hija de la mafia, y le enseñará a su marido que nadie juega con una Dervishi y sale vivo. El problema es que, entre desafíos y secretos, el amor se enreda como un cuchillo en la garganta: duele, pero soltarlo es peor. Y cuando la venganza se consuma… Landon descubrirá demasiado tarde que arruinar a Kiara fue su sentencia de muerte, porque una mujer herida no perdona… exige sufrimiento. Y si quiere su perdón, tendrá que pagar incluso con su vida. Y aún así… ¿Será suficiente?
Leer másC94-TÚ SABRÁS QUE HACER.—Va a casarse con Pierina, no por amor. Sino por Domenico. Tiene un dossier armado, con pruebas falsas, testigos comprados y amenazó con enterrarlos a ustedes, contigo incluida Kiara. Landon está usando la herencia de Pierina como escudo… —tragó saliva—. Se está sacrificando para protegerla.Alexandros no reaccionó de inmediato, pero su cuerpo sí. Los dedos se cerraron alrededor de la sábana.—Ese gusano… —murmuró con voz peligrosamente baja— se atreve a amenazar a mi familia con papeles falsos, cree que somos títeres en su teatro.Levantó la mirada y ahora había furia estratégica. Marion se inclinó hacia él.—¡Tienes que hablar con Kiara! Tiene que saberlo. No puede pensar que Landon la abandonó por capricho o por esa mujer.Alexandros negó.—¿Para qué? —replicó—. ¿Para que sufra más? Marion…—¡Ellos se aman, Alex! —estalló Marion—. A pesar de todo. Y sí, Landon cometió un error imperdonable con Eros, pero se arrepintió antes de que todo esto explotara. ¿No
C93-VA A COMETER UN ERROR.La palabra divorcio quedó suspendida entre ellos.Kiara no apartó la mirada y las lágrimas le corrían en silencio, entonces Eros cerró los ojos un instante y cuando los abrió, la confusión ya no estaba. Había algo peor. Una tristeza honda, asentada. Respiró despacio, como si cada bocanada aún le costara.—Kiara —murmuró—Lamento… lamento con toda mi alma que hayas tenido que tomar esa decisión. Que el camino te haya llevado hasta ahí.Hizo una pausa y tragó saliva.—Pero es tu camino —continuó—. Y yo… yo respeto tu decisión. La respeto aunque me parta el alma pensar en el dolor que te trajo hasta ella.Kiara asintió.No pudo hablar. El nudo en la garganta no se lo permitió, así que asintió porque era lo único que podía hacer. Porque esas palabras, dichas así, sin reproche, sin condiciones, se le clavaban hondo y en algún lugar de su pecho, donde guardaba el nombre de Landon como una herida abierta, el dolor latió con fuerza renovada.Eros apretó su mano c
C92- NUEVA VIDA Y NOTICIA INESPERADACasa Dervishi, días después El suelo de la sala estaba cubierto de cajas abiertas. Kiara sostenía un pequeño body blanco entre las manos, Aria le pasaba otro, amarillo pálido, y ambas reían sin ponerse de acuerdo. —Pueden dormir juntas—propuso Aria—. Así no nos volvemos locas y nos turnamos para cuidarlos. —¡Sí! —respondió Kiara, entusiasmada—. Y luego armamos la habitación. Estoy segura de que el mío es niña. —Siempre dices lo mismo —se burló Aria—. Como si el universo te pidiera opinión. Lucy las observaba desde el sillón, los ojos brillantes y una sonrisa temblorosa de emoción. —Tengan calma, mis niñas —dijo—. Ya decidirán cuando sepamos qué será. Pero esta casa… —miró alrededor— pronto va a estar llena de risas de niños. Las abrazó a ambas y el momento era tan simple que dolía de bonito. Por un segundo, el mundo parecía haberse detenido justo donde debía. Entonces el teléfono de Lucy sonó y ella respondió distraída. —¿Bueno? Cuando es
C91-CONVALECENCIA Y CONFIDENCIASCasa de los DervishiHabían pasado días.Kiara estaba envuelta en una manta, recostada en el sofá, con una taza tibia entre las manos. Afuera la vida seguía igual, pero dentro de ella todo había cambiado. Lucy iba y venía desde la cocina, Aria se acomodaba a su lado, con una mano protectora sobre su propia pancita más avanzada.—Si te mueves así, te va a doler —la reprendió Aria con una sonrisa—. Y luego no digas que no te avisamos.Kiara sonrió, se había lastimado el tobillo cuando los hombres de Domenico la tenían. Pero no era eso lo que le dolía, sino su mente, esta no obedecía. Volvía una y otra vez a los papeles del divorcio. A la firma de Landon. A ese gesto que parecía decir ya no soy nada para ti. Y por último al bebé. A esa conexión que él no sabía.El timbre sonó y Lucy levantó la cabeza, alerta, mientras que Aria se incorporó un poco.—Yo veo —dijo Lucy ya llegando a la puerta.Santiago apareció en la puerta con una bolsa térmica y una s
C90-TE AMO, POR ESO HAGO ESTO.Kiara se quedó sola cuando Lucy y Aria salieron un momento.El silencio volvió a ocupar la habitación y su cabeza se llenó de pensamientos que no pedían permiso.Libre.La palabra seguía ahí, golpeándole el pecho.Apoyó la cabeza en la almohada y cerró los ojos. Vio a Landon como siempre intentaba no verlo: de pie frente a ella, roto, orgulloso, capaz de amar con la misma intensidad con la que había sido capaz de odiar. Recordó lo que supo demasiado tarde. Que él había querido matar a su padre, pero que se había detenido solo porque se enamoró de ella.Pero el amor no borraba eso.—No puedo —susurró, su mano apretando la sábana—. No.Lo amaba y aun así, no podía volver. No cuando el precio había sido tan alto.Departamento de LandonÉl estaba hundido en el sillón, con los codos apoyados en las rodillas y la mirada perdida en ningún punto. Sobre la mesa, los papeles del divorcio parecían un veredicto ya dictado. Firmados, definitivos.Entonces el timbr
C89- ÉL TE DEJÓ LIBRE. Kiara despertó despacio. La luz blanca le molestó primero, luego percibió el olor limpio. Parpadeó, desorientada, y el cuerpo le respondió con un cansancio profundo, como si hubiera corrido durante días. —¿Dónde…? —murmuró levantándose. Lucy se inclinó sobre ella y la acostó de nuevo. —Tranquila, mi amor. Estás bien. Estás en la clínica, la misma donde está tu padre. Kiara tragó saliva y los recuerdos regresaron de golpe. —El bebé… —dijo, con la voz quebrada—. Yo…estaba sangrando. Aria se acercó al otro lado de la cama y le tomó la mano con fuerza. —Está bien —le aseguró—. El bebé está bien, solo fue un susto. Nos asustaste a todos, pero está bien. El alivio le cayó encima como una ola y cerró los ojos un segundo y la mano fue sola a su vientre de forma protectora. Lucy no le quitó la mirada de encima. —Estuviste sometida a demasiado estrés —la regañó con suavidad—. Y lo que esos hombres te inyectaron pudo haber provocado una reacción. Pero los médic
Último capítulo