La anciana no dudó en ofrecerle un asiento a su lado. Selene le dedicó una pequeña sonrisa divertida a Circe y tomó asiento junto a la anfitriona con una expresión de niña buena.
―Abuela, espero te guste mi regalo. Es un tanto humilde, pero sé que te agradará... —Selene mostró una pequeña caja de repostería frente a la anciana.
Al abrirla, un pequeño pastel de pistacho se mostró ante ella.
Mientras algunos invitados parecían no poder creer lo que veían, sintieron que era una humillación y una b