El papel tembló entre sus dedos.
Su respiración se cortó, y una mezcla de shock y furia le subió a la garganta.
—No puede ser… —murmuró, sintiendo un golpe seco en el pecho.
Miró de nuevo las palabras, como si al hacerlo fuera a desaparecer.
Pero no.
Ren estaba embarazado.
De Hyeon. No había otra explicación.
"¿Sería mitad vampiro mitad humano o quizas un alfa completo por ser Hyeon un alfa dominante vampiro?"
Su mandíbula se tensó. El papel se arrugó entre sus manos hasta convertirse en una bola.
Con un movimiento brusco, lo empujó a la basura del pasillo y se alejó, con los ojos ardiendo.
Mientras caminaba, su mente hervía.
“Un hijo…”
“De él. De mi Hyeon”
Su respiración se volvió irregular.
—Esto no va a terminar así —susurró para sí mismo, con una sonrisa torcida que apenas contenía el veneno.
En el baño, Ren se miraba al espejo, con las manos sobre el abdomen, sin imaginar que su secreto ya no lo era.
Que alguien más lo sabía.
Y que ese alguien… no pensaba quedarse de brazos cruza