Hyeon tomó la mano de Ren para acompañarlo al control pre natal en el hospital.
La sala del hospital estaba casi vacía. El sonido del monitor fetal era lo único que rompía el silencio.
Ren sonreía mientras veía en la pantalla el pequeño destello que latía dentro de él.
A su lado, Hyeon le sostenía la mano, sin poder apartar la vista del eco.
—Ahí está… —susurró, con la voz quebrada—. Nuestro bebe.
La rutina de las últimas semanas se había vuelto una burbuja de paz frágil: citas médicas, antojos