Hyeon caminó por el pasillo sin rumbo, con la vista nublada, el corazón en la garganta y el cuerpo al borde de una explosión.
Ren…
Su Ren.
¿Era verdad que lo había marcado sin saberlo?
¿Y ahora tenía que perderlo?
—¿Y tú? ¿No vas a comer con Hyeon hoy? —preguntó Daewoo mientras mordía su emparedado.
Ren forzó una sonrisa y sacudió la cabeza.
—Dijo que tenía que hablar con el rector —respondió, bajando la vista a su bandeja de comida.
Su amiga arqueó una ceja.
— ¿Otra vez? ¿Qué hizo est