Ren caminaba sin rumbo.
El agua caía sobre su rostro, mezclándose con las lágrimas que no podía contener.
Cada paso le dolía más que el anterior.
—¿Por qué… por qué siempre tiene que ser así? —murmuró, sin saber si se refería a Hyeon, a Thiago, oa sí mismo.
Se detuvo frente a un cruce de calles, empapado, temblando, con el puño apretado contra el pecho.
Podía sentir el débil latido en su abdomen, ese calor misterioso que lo había acompañado desde la mañana.
Era suave… sentía nostalgia.
Como si