Mundo ficciónIniciar sesiónAmara Soler no pertenece a ese mundo… y todos se encargan de recordárselo. Becada en una universidad de élite y trabajando de noche para pagar la cirugía de su madre, soporta humillaciones, rumores y miradas que la quieren ver caer. Alaric Armand, heredero millonario y futuro dueño de un imperio, debería casarse con alguien de su nivel, alguien como Selene Duval. No con la chica humilde que lo desafía bajo un cielo estrellado y le exige que deje de vivir como un prisionero de su apellido. Lo que comienza como un matrimonio por contrato, una solución fría para salvar reputaciones y pagar deudas médicas, pronto se convierte en algo más peligroso: deseo, posesión y un vínculo que amenaza con destruir las reglas de la alta sociedad. Entre galas, traiciones y enemigos dispuestos a separarlos, Amara deberá decidir si puede sobrevivir en un mundo que la desprecia… mientras el hombre más poderoso de todos empieza a reclamarla como suya.
Leer másMe quedé inmóvil y confundida.¿Qué acababa de pasar?¿Por qué me había mirado así?No había respuestas, solo preguntas, y una sensación extraña en el pecho, como si hubiera visto algo que no debía.Alaric llegó minutos después.Su expresión estaba controlada, pero el cansancio en sus ojos no pasó desapercibido.No mencioné lo que había visto, algo en ese encuentro se sentía demasiado delicado, demasiado personal.—Sabía que mi padre te pediría que te quedaras —dijo, con un asentimiento breve.No era necesario responder.El plan seguía adelante, la noche aún no terminaba.Me condujo a su habitación. Era enorme: elegante, impecable.Lo que más me sorprendió fue el vestidor: una sección completa del tamaño de un pequeño apartamento, llena de ropa femenina: vestidos, abrigos, zapatos, todos con etiquetas nuevas, nunca usados.—Había que planear todo —dijo él, encogiéndose de hombros.No era solo ropa, era un mensaje: este lugar también podía ser mío, o al menos, él ya había considerado e
De un momento a otro, Alaric intervino con naturalidad, empujando suavemente mi vientre con su mano, alejándome así de su padre.—Es una buena idea, amor.El apodo se sintió como una bofetada.Lo miré.—No quiero ser una molestia.—No lo eres —respondió él—. Además, te vendrá bien conocer el lugar.Dudé un instante, pero finalmente asentí.—Está bien.El hombre sonrió levemente.—Excelente.Con el paso de las horas, los invitados comenzaron a retirarse. Las conversaciones se dispersaron, el champagne dejó de circular y la mansión recuperó su silencio habitual.Fue entonces cuando me di cuenta de algo: Alaric había desaparecido.No estaba a mi lado, no lo veía en los salones. La ausencia me inquietó, pero no de manera dramática, solo sutilmente.Caminé por los pasillos de la mansión, intentando encontrarlo. Las paredes estaban decoradas con cuadros antiguos y fotografías familiares.El lugar tenía una presencia imponente, como si cada objeto contara una historia.Finalmente escuché voc
Dejé de respirar en el instante en que supe que esas palabras iban a salir de su boca frente a decenas de personas.—Cásate conmigo.El silencio explotó en murmullos, miradas, respiraciones contenidas; mujeres mayores sostenían sus collares, expectantes a mi respuesta.Sentí los ojos de Selene clavados en mí desde el otro lado de la mesa.Sonreí con euforia elegante, debía presentar la actuación perfecta, la salud de mi madre está en juego.—Sí —dije, con la voz apenas temblorosa—. Claro que sí.Alaric tomó mi mano con cuidado y deslizó el anillo en mi dedo. El diamante era pesado, demasiado visible, demasiado definitivo. Los aplausos comenzaron lentamente y luego crecieron hasta llenar el salón.Alaric se levantó y, antes de que pudiera procesar nada más, sus manos rodearon mi rostro.Me besó, pero no fue un beso breve de celebración; fue profundo, largo, demasiado largo para un evento social.Intenté apartarme tras unos segundos, consciente de las miradas que nos rodeaban, pero su m
Subimos por una escalera de servicio que llevaba al techo del edificio principal, Alaric hablaba detrás de mí con un tono entre divertido y desconfiado.—Si alguien nos ve subir aquí, esto va a convertirse en un escándalo —comentó.—Entonces intenta caminar más rápido —respondí sin girarme.—Esto es exactamente el tipo de comportamiento que arruina reputaciones.—Tu reputación sobrevivirá.—No estoy tan seguro de la tuya —contestó.—No tengo una que mantener.Lo escuché reír por primera vez.Abrí la puerta metálica del tejado y el aire nocturno nos golpeó de inmediato. El cielo estaba completamente despejado, miles de estrellas brillaban sobre nosotros, y la ciudad se extendía alrededor del campus como un mar de luces distantes.Alaric se detuvo detrás de mí.—Debo admitir algo —dijo tras un momento.—¿Qué cosa? —pregunté.—No esperaba que me secuestraras esta noche.Me encogí de hombros y saqué de mi bolso una botella pequeña de whiskey, ventaja de trabajar en un bar.Alaric la obser
La gala universitaria era exactamente el tipo de evento que siempre me hacía sentir como si estuviera invadiendo un mundo que no era mío.Luces cálidas iluminaban el salón principal del club social donde la universidad celebraba su presentación anual de prácticas profesionales.Paneles de madera oscura cubrían las paredes, mesas con manteles blancos impecables, bandejas de cristal circulando entre estudiantes que parecían haber nacido sabiendo exactamente cómo sostener una copa de vino.Yo sostenía la mía con demasiada atención, no porque no supiera beber, sino porque todo en ese lugar parecía diseñado para recordarme que yo no pertenecía allí.Los chicos de economía estaban vestidos como si ya trabajaran en bancos internacionales.Trajes oscuros perfectamente ajustados, relojes demasiado caros para alguien de nuestra edad, sonrisas pulidas que parecían ensayadas frente a un espejo.Las chicas no eran muy diferentes.Vestidos elegantes, tacones imposibles, y esa seguridad que solo la
Sentí cómo la sala entera se volvía hacia mí al mismo tiempo, fue un movimiento casi ensayado.Decenas de ojos girándose lentamente en mi dirección, como si todos hubieran estado esperando exactamente ese momento.Incluso Selene, que rara vez perdía el control de su expresión, tardó un segundo en recuperar su sonrisa.Yo no entendía lo que estaba pasando, solo sabía con absoluta certeza que mi nombre no estaba en ninguna lista preliminar.Entonces miré hacia el fondo del auditorio otra vez, Alaric no me estaba mirando, estaba revisando unos papeles con una calma casi irritante, pasando una hoja con la misma tranquilidad que si estuviera en una biblioteca vacía.Como si aquel momento no tuviera absolutamente nada que ver con él, pero lo supe de inmediato.Mi nombre no estaba allí por casualidad, y recordé mi nombre escrito en su libreta el día anterior, ahora todo tenía sentido.Cuando la presentación terminó y los estudiantes comenzaron a levantarse, el murmullo general cambió de dire
Último capítulo