Mundo ficciónIniciar sesiónCuando su madre enferma gravemente, Analisse una joven sencilla y trabajadora, acepta convertirse en madre subrogada para una poderosa familia a cambio de una gran suma de dinero. Pero lo que no esperaba era que el padre biológico del bebé —y jefe de la empresa que controla todo— fuera Leonard Blackwell, un CEO frío, arrogante y controlador, conocido por no involucrarse emocionalmente con nadie, dueño de una de las más grandes fragancias del pais Leonard solo aceptó tener un heredero para mantener el control de su empresa y satisfacer las cláusulas del testamento que le dejo su padre. No le interesa la mujer que llevará a su hijo en el vientre. Pero a medida que el embarazo avanza y Analisse comienza a tener complicaciones, Leonard se ve obligado a involucrarse más de lo que esperaba. Incluso casarse con ella para poder heredar la herencia de su abuelo y su padre. Una inesperada cercanía, lo hara cambiar de opinión. Leonard empieza a descubrir que bajo la fachada de Analisse hay una mujer que desafía su lógica y lo obliga a enfrentarse a sus propios traumas del pasado. Mientras tanto, Analisse lucha con sus emociones y con el lazo que empieza a formar con el bebé… y tal vez, con el padre también.
Leer másAnalisseEn estos momentos me encuentro firmando algunos documentos importantes. Son papeles de compra y venta que debo revisar para continuar ampliando nuestra empresa. Hace ya cinco años, para mi cumpleaños, Leonard. Me sorprendió con un regalo que nunca imaginé: una pequeña empresa dedicada a la creación de perfumes naturales. Recuerdo lo que me dijo cuando me trajo aquí.—Haz con ella lo que desees, amor.Al principio, no podía creerlo. Era un terreno precioso, ubicado a las afueras de la ciudad, donde teníamos un hermoso jardín botánico —o como también le llamamos nosotros, el viñedo floral— lleno de gardenias, margaritas de todos los colores, lilas, rosas, y una infinidad de flores aromáticas que yo misma cultivaba y seleccionaba para la preparación de las fragancias. Era un paraíso de aromas y colores.Durante estos cinco años, he logrado hacer crecer esta pequeña empresa hasta convertirla en una de las marcas de perfumes naturales más destacadas del país. Junto a Leonard, mi e
LeonardNos encontramos en el hotel Kenda, la vista al mar es simplemente perfecta. La brisa cálida de la noche acaricia el balcón mientras nosotros, dentro de la salon privado de la suite, permanecemos abrazados. Sus brazos rodean mi cuello y mis manos acarician suavemente su espalda desnuda. Nuestros cuerpos se buscan, se rozan, se miman como si el tiempo no existiera, como si el universo se hubiese detenido solo para nosotros.Miro el anillo en su mano, y mi corazón late con fuerza. Me siento el hombre más dichoso del mundo. No puedo evitar pensar en lo acertado que fue aceptar la locura de mi primo Vicenzo. Fue él quien me empujó a buscar una madre en alquiler. Nunca imaginé que aquella decisión me llevaría directo a ella… a la mujer de mis sueños. Esa mujer que hoy está aquí, conmigo, dándome más de lo que jamás hubiera pedido. Ella es mi fortaleza cuando tambaleo, es mi paz cuando el caos me invade. La miro, la deseo, la amo.Mis labios buscan su piel mientras mis manos exploran
AnalisseDurante estos meses la vida me ha enseñado tantas cosas, más de las que jamás imaginé aprender. Hoy, mientras contemplo a mi bebé, que ya ha cumplido más de dos meses de nacido, no puedo evitar sentirme afortunada. A veces lo miro y me pregunto cómo fue que llegué hasta aquí, rodeada de amor, de paz, y de un esposo que, aunque en un principio aparentaba ser un hombre déspota, frío y hasta tirano... ahora es completamente diferente. Es amoroso, paciente, tranquilo. Me hace sentir viva, protegida, amada.Gracias al cielo, Diana no regresó. Lo único que supimos fue que aquel hombre se la llevó a Rusia. Y, como si fuera poco, ese mismo hombre fue quien mandó a matar a Ignacio. Algo difícil de creer al principio, pero confirmado cuando Dimitri nos lo comunicó. Dimitri, quien coincidía con el marido de Diana. Aparentemente, ellos se conocían desde antes. Por eso todo sucedió de esa manera.Con el tiempo entendí que Dimitri se había acercado a Leonard porque, erróneamente, pensó que
LeonardMiro una y otra vez los papeles que me entregó Vincenzo. El sobre aún lo tengo en la mano, pero sigo sin comprender. Frunzo el ceño mientras leo cada palabra cuidadosamente.—¿Qué quiere decir esto? —le pregunto levantando la vista—. ¿Renuncias? ¿Por qué vas a renunciar?Él suelta un bufido exasperado y luego se revuelve el cabello, como si intentara quitarse de la cabeza los pensamientos que lo atormentan.—Necesito irme del país ahora mismo —dice con firmeza—. No me siento con ganas de seguir trabajando. Tengo mucho dinero acumulado… para nada.—¿A qué te refieres con eso? —insisto, tratando de entender—. ¿Ya no quieres estar en la empresa? Bueno, por el momento, si necesitas tiempo, toma tus vacaciones y luego regresas.Pero me mira fijo, muy serio. La sonrisa cínica que suele llevar en el rostro ha desaparecido. Lo que sigue me sorprende.—Te seré sincero, Leonard. Estoy harto de ser tu empleado. Quiero ser un hombre autosuficiente. Solo eso.Me inclino un poco hacia él, c
Último capítulo