Leonard
Nos encontramos en el hotel Kenda, la vista al mar es simplemente perfecta. La brisa cálida de la noche acaricia el balcón mientras nosotros, dentro de la salon privado de la suite, permanecemos abrazados. Sus brazos rodean mi cuello y mis manos acarician suavemente su espalda desnuda. Nuestros cuerpos se buscan, se rozan, se miman como si el tiempo no existiera, como si el universo se hubiese detenido solo para nosotros.
Miro el anillo en su mano, y mi corazón late con fuerza. Me sient