Analisse.
Salí de la empresa con un nudo en la garganta, deseando desaparecer, deseando que todo fuera solo una pesadilla. Caminé rápido, ignorando las risas contenidas y las miradas de burla de algunas compañeras. Incluso esa mujer alta, la que siempre me miraba por encima del hombro como si yo no valiera nada, me lanzó una mirada arrogante que me quemó por dentro. Subí a un taxi queriendo llorar, pero me lo tragué todo. Me tragué las lágrimas, el orgullo, el miedo. No podía quebrarme. No ahora