Mundo ficciónIniciar sesiónLas Vueltas del Destino Con una vida marcada por la pérdida y una autoestima frágil, Amanda llega a Seattle buscando un nuevo comienzo. Recién graduada y con un currículum brillante, su contratación como secretaria de un poderoso magnate le parece el primer paso firme hacia adelante. Pero el destino tiene otros planes. Pronto, la relación profesional con su atractivo y enigmático jefe se transforma en una espiral de deseo y pasión que Amanda jamás creyó posible. Mientras su cuerpo y alma exploran los límites del placer, reviviendo ecos de una única experiencia íntima del pasado –una noche confusa, un tatuaje grabado en su memoria y la promesa de un amor que nunca regresó–, Amanda se sumerge en una relación que la empodera y la enamora profundamente. Lo que ella ignora es que el hilo rojo del destino ya los había unido años atrás. ¿Qué ocurrirá cuando Amanda descubra que el hombre que la ama y la desea con locura es también la clave de su pasado olvidado, y que un amor paciente y verdadero siempre la esperó en las sombras?. "Las Vueltas del Destino" es una novela que te sumergirá en un romance ardiente y un misterio adictivo, donde la pasión esconde secretos y un amor predestinado aguarda su revelación.
Leer másEl despertador llevaba un rato sonando, desde mi sueño apenas lograba entender de dónde demonios provenía ese sonido, solo deseaba apagarla y hundirme es esa fantasía donde mi novela cobró vida.
De pronto recordé la entrevista de trabajo. – ¡Mierda, la entrevista de trabajo! – Salté de la cama, corrí a ducharme para poder prepararme y llegar a tiempo. Uno de los requisitos para la entrevista era asistir vestida de traje con pollera tubo, camisa y saco. Tomé mi camisa blanca que era la única que tenía, estaba un poco apretada que remarcaba mi gran escote, el saco disimulará un poco espero, la pollera ceñida remarcaba mis caderas y piernas. Me mire el espejo y pensé – ¡Por dios que incómoda me siento, seguro a las otras postulantes este atuendo les quedará mejor! – Suspiré y me dije – Basta Amanda tu puede es una gran oportunidad. – Pedí un taxi para llegar a tiempo, tomé mis cosas y salí rumbo a la compañía de telecomunicaciones más grande de Seattle. Durante el viaje pensaba que fui a una de las mejores universidades gracias a que conseguí una beca y tuve uno de los mejores promedios, espero que esto me ayude para obtener el empleo. Este último tiempo sin mis padres fue difícil, pocos días después de mi graduación, ese maldito accidente se los llevó. ¡No quiero recordar, sufrí mucho por suerte Tessa mi amiga estuvo para acompañarme!, de repente el taxi frenó y dijo ya llegamos a destino, muchas gracias dije y bajé. La entrevista era a las 10:30 eran las 9:45 llegue bien. En la esquina había una librería muy grande me tente en ir quiero una nueva novela que se llama “El acuerdo”, mejor paso cuando salga de la entrevista no quiero ser impuntual. Una vez dentro de la empresa el hall central era enorme e imponente mis manos comenzaron a sudar y la incomodidad de la ropa me ponía aún más nerviosa, respire hondo y me acerque a las secretarias. – Buen día mi nombre es Amanda tengo una entrevista. – – Buenos días, dirígete al elevador, en el 15º piso es donde se realiza la entrevista. – respondió una de ellas. Era delgada de ojos verdes y pelo negro se veía muy bien con su traje. – Muchas gracias –respondí. Me dirigí a la zona de elevadores, había tres, uno al lado del otro pero había varias personas esperando, llegaron dos juntos y se llenaron de inmediato. Quedé esperando el próximo y cuando llegó me subí y presioné el botón, las puertas comenzaron a cerrarse pero una mano impidió que se cerraran las puertas. – Buenos días – dijo. Su mirada fue de mi cara directo a mi escote, me puse roja al instante. Su presencia era imponente, alto, delgado se veía en muy buena forma y unos ojos verdes que hacían parar al tiempo, excesivamente guapo. – Buenos días – respondí. Tenía algo familiar pero no sabía por qué. Me dí cuenta que no paraba de mirarlo y más roja me ponía, mientras sonreía dijo: – Vamos al mismo piso – se giró y se quedó mirando a la puerta. Mi corazón se aceleró, en ese momento respondí: – Parece que sí – Solo pensaba, trabajara aquí o solo iba por esa vez,que guapo es,sentía calor solo de pensarlo. El ascensor se detuvo, em ese momenro me saco de mis pensamiemtos, él se hizo a un lado y extendió el brazo, dijo: – Adelante – haciéndome seña para que bajara del ascensor. – Muchas gracias – dije sonriendo. El saber que me miraba desde atrás al salir primero, me dió aún más verguenza eso por estar pensando cosas que mo tendria que pensar. ¡Leer tantas novelas eróticas me está haciendo mal!. Salí del ascensor rápidamente dejandolo atras , caminé a la recepción y me presenté: – Buenos días mi nombre es Amanda, vengo por una entrevista. – La secretaria era rubia, delgada y muy hermosa, tenía un gafete con su nombre en letras doradas que decía “ Maria”. – Buenos días, sígueme – respondió. Su mirada recorrió todo mi cuerpo y una leve sonrisa de burla se asomó en sus labios. No sería la primera vez que me pasaba pero me hizo sentir algo incómoda. En ese momento el hombre del ascensor pasó junto a nosotras y dijo: – Buenos días. – Las secretarías dijeron a la misma vez: – Buenos días señor Máximo – En sus caras parecía que querían comérselo, sonreí, miré como se alejaba de espalda y entraba a la oficina, entonces él es el jefe pensé. Me quedé helada al recordar cómo me miró en el ascensor me hizo dudar: – ¿Estaré mal vestida y gracias a eso no conseguiré el empleo? – Maria dejó de mirarlo como una presa y me volvió a mirar, – sígueme – Asentí y la seguí. Caminamos por un pasillo con pisos de marmol negro con decoraciones doradas, las paredes eran de marmol blanco con las mismas decoraciones, llegamos a una puerta, Maria la abrió y dijo: – esperá a que te llamen – En la sala había unas diez mujeres que estaban postuladas para el mismo puesto, todas vestidas de traje , una más hermosa que la otra, parecían modelos de revista, yo quería desaparecer. Entre y fuí directo a uno sillón que estaba junto a la ventana, mientras caminaba sentía sus miradas y susurros, fingí que no me importaba, seguí caminando y me senté, ellas estaban todas reunidas conversando y riendo,me hacía acordar mucho a la secundaria. Mi mente me llevo a esa epoca donde estaban las populares y todos querían ser sus amigos, tenían de novios a los chicos mas lindos, es obvio que jamás fui una de ellas, solo era la burla de todos, me molestaban y me tiraban mi comida me escondían mis libros esos años fueron complicados la pasé mal me alegra que ayan terminado ya y que no tenga que volver a pasar por eso ni a ver a esas personas. Deje de divagar en mi mente y mientras miraba por la ventana intentaba imaginar la entrevista no sería la primera a la que fuí pero aun así me ponía nerviosa, espero que no sea Máximo quien realice las entrevistas me descontenta mucho lo imponente y guapo que es . El tiempo parecía no pasar más,no sabía cuánto tardarian en empezar con las entrevistas y si era por horario o por orden de llegada. Entro una de las secretarias no era Maria era la otra que estaba con ella, con una bandeja con cafés para todas. -El Jefe pidió que les traigamos cafe mientras esperan -dijo. Tomé uno y volví a mi asiento solo quedaba esperar a que me llamaran.Había un hombre de traje negro de un buen porte piel morena y ojos azules, por un momento me preguntaba quien era jamás lo había visto en el edeficio, para mias adentros pensaba esta muy arreglado para vivir aqui, mientras el hablaba por celular ahí en la puerta de mi departamento, al verme parada dice -señor la señorita acaba de salir- y extiende el teléfono hacia mi -señorita Amanda el señor quiere hablar con usted responda la llamada-Tomé el teléfono y me lo llevé al oído con mi voz lo más firme y dura respondí -Buenos días señor Máximo si se trata de algo del trabajo se puede comunicar con migo al número de la oficina, si es por otro usunto lo siento pero no puedo hablar en este momento-.su voz del otro lado furiosa jadeando de rabia -Amanda, no te atrevas a colgarme-.Suspiré, con calma le respondí-adiós, colgué el telefono-,se lo devolví al hombre de Máximo y comencé a bajar las escaleras loas rápido que pude para poder perderlo,Ama
Te ves tan consentrada, todos ya se fueron al bufet y tu todavía sigues trabajando. Lo miraba sin comprender, me está hablando a mi ? pensaba. Al ver que no le contestaba, sonrió diciendo disculpa no quería molestarte, me marchó. No, me molestas respondí es que hace poco comencé y creo que no nos conocemos, le sonreí de forma tímida. Soy Geronimo encargado de contaduría, un gusto. Soy Amanda dije el me interrumpió y termino mi frase secretaria del Sr.Maximo -continuo con un vamos a almorzar? Cerré las carpetas y me levanté fuimos al bufete, charlamos durante la comida me comentó que no era acá que venía de Chicago, que hacía 6 meses trabajaba en la empresa, me pareció muy interesante y encantador. Se paso el horario del almuerzo, me dijo -nos vemos luego y se fue a su oficina- Volví a mi escritorio,a terminar mi trabajo se hizo la hora de salida, tome mis cosas y sali, a la cuadra recordé que había dejado mi celular en el cajón del escritorio -maldición-. Volvió a buscar
Me desperté feliz tenía que ir a trabajar, sabía que no lo iba a ver a Máximo y eso me ponía un poco triste pero fue un hermoso fin de semana y pronto volvería y pasaríamos tiempo juntos. Me vestí desayune solo una tostada y salí rumbo al metro, tuve suerte el metro y el autobus no tardaron mucho en tiempo récord ya había llegado. Como era temprano, fui al comedor me serví un café y me senté a ver mi celular,llegaron Stefania y Angela. -Hola Amanda- dijeron a coro -Hola chicas buen dia- les respondí. Se sentaron en una mesa cerca a la mía y comenzaron a hablar. Una de ella dijo esa leticia es una suertuda quien iba a pensar que se iría de vacaciones con el jefe en su yate. Me atragante con mi café al escuchar eso. Máximo se fue de vacaciones??? Quien Será esa Letica, fingí usar mi celular mientras seguía escuchando su conversación puede que aya oído mal pensé, o puede que no. Sii! exclamo Stefania , subió fotos a su cuenta y sale Máximo de fondo sin camisa mira dijo sostenien
Él sonrió, pero había algo en sus ojos, que delataba un pensamiento lejano. Levantó su copa, la hizo girar suavemente. Me miró con una intensidad que me hizo contener el aliento. –"¿Todas las chicas?” – , repitió, como saboreando las palabras. Asintió lentamente. Sí, salía con alguien en la universidad. Cosas sin importancia, nada formal. Hizo una pausa, su mirada se perdió un instante en el vapor que salía de la olla – "La verdad es que mi corazón... ya tiene dueña" – , confesó, mirándome directo a los ojos. Se hizo un silencio en la cocina, sólo se escuchó el burbujeo de la comida. Sentí un vuelco en el estómago. – No podía dejar de pensar en que su corazón tiene "dueña" –¿Quién sería?. ¿Por qué estaba aquí si su corazón ya pertenecía a otra? Pero, al mismo tiempo, había algo en su tono, la forma en que me miraba, no me hizo sentir por completo desilusionada. Más bien, la intriga me invadió. Me miró con curiosidad, una sonrisa amable, pero con una chispa juguetona en los
En ese momento sonó el timbre nos sacó de ese momento , aproveche corrí al baño a refrescarme, también por la vergüenza. El se acomodo la ropa, fue a abrir la puerta para recibir la cena. Tarde en el baño, no sabía cómo mirarlo. Golpeó la puerta mientras decía. –Sal la pizza se enfría–. – Ya salgo– dije respire hondo me sequé la cara y salí. Estaba sentado en el sofá, – Puse una película– dijo sonriendo . Me senté en el piso junto a la mesa ratona,él hizo lo mismo cenamos viendo la película una vez que terminamos me dijo: —¿Vamos a ducharnos? –si– respondí sin pensar. Busqué una bata para él, me tomó de la mano y me llevó al baño, me ayudó a quitarme la ropa; ¡qué vergüenza sentía! Él me besó el hombro y dijo. – Eres hermosa–, parecía que leía mis pensamientos. Nos metimos a la ducha el quedo detrás de mi, tomo el jabón y empezó a enjabonarme la espalda. Después sus manos recorrieron hasta mis pechos. Yo estaba completamente undida en la situación; me encantaban sus
Mi celular sonó, lo busque en mi bolso y vi que tenia un mensaje de Máximo, presione para abrir el mensaje y poder leerlo –Perdón por lo de hoy, prometo compensarte :) –. Le respondí – Te tomo la palabra –Vino el mozo, era un chico alto,con un cuerpo trabajado de piel blanca de pelo negro y ojos azules, me sorio y extendio el menu mientras gentil mente me saudaba. – Bienvenida a “VIN” mi nombre es Bruno seré su mozo. –Muchas gracias– le dije, tome la carta y empecé a ver que podía ordenar el se alejó por que lo llamaron de otra mesa. Me llegó otro mensaje de Máximo. – Que hermosa estas–.Mire para todos lados, pero no está en ninguna parte, seguro se refiere a cuando me vio antes de salir de mi departamento. Deje el celular, seguí ojeando el menú, entre el bullicio de la gente escuche – Peggy, eres peggy de verdad? –.Me costó reaccionar unos segundos hace años no escuchaba ese apodo, me gire y vi a Tomas, se acerco y me saludo –Hola, ¿cómo has estado tanto tiemp
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