Mundo ficciónIniciar sesiónLas luces del salón principal, antes vibrantes y cálidas, se atenuaron hasta alcanzar un tono ámbar melancólico. Los monumentales candelabros de cristal de Bohemia proyectaban sombras alargadas y distorsionadas sobre el mármol pulido, como dedos oscuros que intentaran alcanzar los pies de los invitados. El murmullo constante de la élite —ese siseo de secretos y transacciones— disminuyó drásticamente cuando el mayordomo jefe apareció empujando un carrito de plata. Sobre él, una torta de cinco







