Las vueltas del destino
Las vueltas del destino
Por: Carla hernandez
capítulo 1

El despertador llevaba un rato sonando, desde mi sueño apenas lograba entender de dónde demonios provenía ese sonido, solo deseaba apagarla y hundirme es esa fantasía donde mi novela cobró vida.

De pronto recordé la entrevista de trabajo.

– ¡Mierda, la entrevista de trabajo! –

Salté de la cama, corrí a ducharme para poder prepararme y llegar a tiempo.

Uno de los requisitos para la entrevista era asistir vestida de traje con pollera tubo, camisa y saco.

Tomé mi camisa blanca que era la única que tenía, estaba un poco apretada que remarcaba mi gran escote, el saco disimulará un poco espero, la pollera ceñida remarcaba mis caderas y piernas.

Me mire el espejo y pensé – ¡Por dios que incómoda me siento, seguro a las otras postulantes este atuendo les quedará mejor! –

Suspiré y me dije – Basta Amanda tu puede es una gran oportunidad. –

Pedí un taxi para llegar a tiempo, tomé mis cosas y salí rumbo a la compañía de telecomunicaciones más grande de Seattle.

Durante el viaje pensaba que fui a una de las mejores universidades gracias a que conseguí una beca y tuve uno de los mejores promedios, espero que esto me ayude para obtener el empleo.

Este último tiempo sin mis padres fue difícil, pocos días después de mi graduación, ese maldito accidente se los llevó.

¡No quiero recordar, sufrí mucho por suerte Tessa mi amiga estuvo para acompañarme!, de repente el taxi frenó y dijo ya llegamos a destino, muchas gracias dije y bajé.

La entrevista era a las 10:30 eran las 9:45 llegue bien.

En la esquina había una librería muy grande me tente en ir quiero una nueva novela que se llama “El acuerdo”, mejor paso cuando salga de la entrevista no quiero ser impuntual.

Una vez dentro de la empresa el hall central era enorme e imponente mis manos comenzaron a sudar y la incomodidad de la ropa me ponía aún más nerviosa, respire hondo y me acerque a las secretarias.

– Buen día mi nombre es Amanda tengo una entrevista. –

– Buenos días, dirígete al elevador, en el 15º piso es donde se realiza la entrevista. – respondió una de ellas.

Era delgada de ojos verdes y pelo negro se veía muy bien con su traje.

– Muchas gracias –respondí.

Me dirigí a la zona de elevadores, había tres, uno al lado del otro pero había varias personas esperando, llegaron dos juntos y se llenaron de inmediato. Quedé esperando el próximo y cuando llegó me subí y presioné el botón, las puertas comenzaron a cerrarse pero una mano impidió que se cerraran las puertas.

– Buenos días – dijo.

Su mirada fue de mi cara directo a mi escote, me puse roja al instante.

Su presencia era imponente, alto, delgado se veía en muy buena forma y unos ojos verdes que hacían parar al tiempo, excesivamente guapo.

– Buenos días – respondí.

Tenía algo familiar pero no sabía por qué. Me dí cuenta que no paraba de mirarlo y más roja me ponía, mientras sonreía dijo:

– Vamos al mismo piso – se giró y se quedó mirando a la puerta.

Mi corazón se aceleró, en ese momento respondí:

– Parece que sí –

Solo pensaba, trabajara aquí o solo iba por esa vez,que guapo es,sentía calor solo de pensarlo.

El ascensor se detuvo, em ese momenro me saco de mis pensamiemtos, él se hizo a un lado y extendió el brazo, dijo:

– Adelante – haciéndome seña para que bajara del ascensor.

– Muchas gracias – dije sonriendo.

El saber que me miraba desde atrás al salir primero, me dió aún más verguenza eso por estar pensando cosas que mo tendria que pensar. ¡Leer tantas novelas eróticas me está haciendo mal!.

Salí del ascensor rápidamente dejandolo atras , caminé a la recepción y me presenté:

– Buenos días mi nombre es Amanda, vengo por una entrevista. –

La secretaria era rubia, delgada y muy hermosa, tenía un gafete con su nombre en letras doradas que decía “ Maria”.

– Buenos días, sígueme – respondió.

Su mirada recorrió todo mi cuerpo y una leve sonrisa de burla se asomó en sus labios. No sería la primera vez que me pasaba pero me hizo sentir algo incómoda.

En ese momento el hombre del ascensor pasó junto a nosotras y dijo:

– Buenos días. –

Las secretarías dijeron a la misma vez:

– Buenos días señor Máximo –

En sus caras parecía que querían comérselo, sonreí, miré como se alejaba de espalda y entraba a la oficina, entonces él es el jefe pensé. Me quedé helada al recordar cómo me miró en el ascensor me hizo dudar:

– ¿Estaré mal vestida y gracias a eso no conseguiré el empleo? –

Maria dejó de mirarlo como una presa y me volvió a mirar,

– sígueme –

Asentí y la seguí. Caminamos por un pasillo con pisos de marmol negro con decoraciones doradas, las paredes eran de marmol blanco con las mismas decoraciones, llegamos a una puerta, Maria la abrió y dijo:

– esperá a que te llamen –

En la sala había unas diez mujeres que estaban postuladas para el mismo puesto, todas vestidas de traje , una más hermosa que la otra, parecían modelos de revista, yo quería desaparecer.

Entre y fuí directo a uno sillón que estaba junto a la ventana, mientras caminaba sentía sus miradas y susurros, fingí que no me importaba, seguí caminando y me senté, ellas estaban todas reunidas conversando y riendo,me hacía acordar mucho a la secundaria.

Mi mente me llevo a esa epoca donde estaban las populares y todos querían ser sus amigos, tenían de novios a los chicos mas lindos, es obvio que jamás fui una de ellas, solo era la burla de todos, me molestaban y me tiraban mi comida me escondían mis libros esos años fueron complicados la pasé mal me alegra que ayan terminado ya y que no tenga que volver a pasar por eso ni a ver a esas personas.

Deje de divagar en mi mente y mientras miraba por la ventana intentaba imaginar la entrevista no sería la primera a la que fuí pero aun así me ponía nerviosa, espero que no sea Máximo quien realice las entrevistas me descontenta mucho lo imponente y guapo que es .

El tiempo parecía no pasar más,no sabía cuánto tardarian en empezar con las entrevistas y si era por horario o por orden de llegada.

Entro una de las secretarias no era Maria era la otra que estaba con ella, con una bandeja con cafés para todas.

-El Jefe pidió que les traigamos cafe mientras esperan -dijo.

Tomé uno y volví a mi asiento solo quedaba esperar a que me llamaran.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP