Mundo ficciónIniciar sesiónMi celular sonó, lo busque en mi bolso y vi que tenia un mensaje de Máximo, presione para abrir el mensaje y poder leerlo
–Perdón por lo de hoy, prometo compensarte :) –. Le respondí – Te tomo la palabra – Vino el mozo, era un chico alto,con un cuerpo trabajado de piel blanca de pelo negro y ojos azules, me sorio y extendio el menu mientras gentil mente me saudaba. – Bienvenida a “VIN” mi nombre es Bruno seré su mozo . –Muchas gracias– le dije, tome la carta y empecé a ver que podía ordenar el se alejó por que lo llamaron de otra mesa. Me llegó otro mensaje de Máximo. – Que hermosa estas–. Mire para todos lados, pero no está en ninguna parte, seguro se refiere a cuando me vio antes de salir de mi departamento. Deje el celular, seguí ojeando el menú, entre el bullicio de la gente escuche – Peggy, eres peggy de verdad? –. Me costó reaccionar unos segundos hace años no escuchaba ese apodo, me gire y vi a Tomas, se acerco y me saludo –Hola, ¿cómo has estado tanto tiempo? que casualidad encontrarte – su mirada fue directo a mi escote, típico de él. –Muy bien– respondí y mi celular comenzó a sonar, –”salvada por la campana" pensé. Agarre mi celular, – perdón es de trabajo tengo que responder –. Atendí el teléfono sin darle tiempo a responder, solo sonrió, asintió con la cabeza y se fue. – Hola– respondí. La voz de Máximo, casi jadeando dijo – Esos dulces pecho piden que los libere de ese vestido y les haga el amor de nuevo–. –M,Máximo– respondí mientras tragaba saliva, sentía como me sonrojaba, escuchaba como él se reía en el telefono despues solo colgo el telefono solo quería hacerme pasar vergüenza. El mozo estaba parado a pocos metros de mí, me miró y preguntó – Señorita se encuentra bien? – –Si, por favor me podrías traer un poco de agua y una ensalada César ?– – Si por supuesto–, me dijo, se fue directo a la cocina Me senté,me recosté haci atrás una columna ena mi escondite,no dejaba ver mi cara toda roja. Después de un rato Bruno trajo mi pedido, cuando termine de comer, pedi la cuenta , pague agarre mis cosas y emprendí camino para mi departamento, pase por el parque, me quede apreciando a la gente que paseaba, era una tarde soleada. Llegue a casa, acomodé lo que había comprado, preparé la tina para darme un baño y poder relajarme, puse unas sales al agua y un poco de música, me meti al agua, cerré mis ojos y me quedé así por un rato. ¡Toc, toc!,¡Toc, toc! golpes en la puerta que retumbaron por todos lados,me asusté salí de la bañera me puse mi bata, enojada iba gritando –Que pretendes tirarme la puerta a bajo–, abro la puerta era Máximo – “M****a”– dije entre dientes. -Creí que te ibas a poner feliz por verme, pero creo que me equivoque– dijo mientras se reía. Creo que disfruta de la situación. –No se me ocurrio que podrias ser tu, pasa – le respondí asintió y entró. – Estuve pensando en ti– – ¿A si? – le respondí – Obvio después de lo que pasó anoche,como sacarte de mi cabeza– me respondió, solo le sonreí. En mi cabeza no paraba de pensar que lo vi desayunando con la colorada y no parecía que estuvieras pensando en mi. Debo vestirme,ponte cómodo– dije Relamio sus labio y sonriendo soltó: – Si necesitas ayuda solo dilo– –No gracias, puedo sola– le respondí riendo, me fui directo a mi habitación casi corriendo me daba vergüenza escucharlo decir esas cosas. Abri mi armario, mire a ver que podia ponerme, queria estar comoda, tome un remeron que me queda largo casi como un vestido, me puse un culotte negro con corazones. Salí al living, él estaba inmerso en su celular, – ¿Quieres algo de beber, te, café ?– pregunte. Lo miraba ansiosa, yo quería algo un poco más fuerte, me ponía nerviosa la situación. El dijo: – Quieres que pidamos para cenar y algo más fuerte para beber–. – Si claro – respondí. Máximo pidió una pizza y dos cervezas. En mi nevera no había nada para cocinar, solo dos botellas de cerveza. Mientras esperábamos que llegara la comida, saqué de mi nevera las botellitas y ofrecí una, me senté a su lado. – ¿Cómo estuvo tu día? – me pregunto – Bien salí de compras y almorcé fuera, encontré a un ex compañero de secundaria Tomas, eramos amigos pero con el tiempo se alejó de mí, nunca supe el por qué, fue extraño volverlo a ver– . Me sumergir en mis pensamientos por un momento pensando "Que la última vez que lo vi fue en la fiesta de Erick, dejó de responder mis mensajes, cuando iba a visitar a mis padres nunca más me volvió a hablar, Greta era una amiga ella decía que se enojo, por que no me fui de la fiesta con el, jamas insinuo nada de que pudiera sentir algo por mi, no se puedo enojar por eso o ¿si?". Máximo me miraba de una forma particular, había algo extraño en su expresión que no podía descifrar. Sonó su celular, él atendió y automáticamente me levanté y me fui a la cocina a dejar las botellas vacías,me apoyé en la mesada a esperar que terminara de hablar. Sentí sus manos en mis caderas, una electricidad recorrió por todo mi cuerpo, se acercó a mi oído y susurro. – Estás extremadamente sexy,esas tetas sueltas dentro de tu remera me están tentando–. Solo podía sentir calor y la piel se me erizaba y mi corazón latía más rápido y se me agitaba la respiración. Me beso el lóbulo de la oreja luego el cuello, una de sus manos se metió debajo de mi ropa me acariciaba la piel mientras subía hasta mi pecho, con la otra mano me agarró del pelo y me empujo sobre la mesada,me quede quieta entregada a él. Se agacho, sus manos recorrieron desde mi cadera a mis pies acariciando mis piernas, me saco mis bragas, me besaba, mordía mis piernas, mi culo , sus manos apretaban con fuerza, se puso de pie. Yo no daba más estaba muy excitada, y caliente quería que me hiciera suya. El me embistió duro con fuerza, gemí de placer, sus movimientos eran constantes y bruscos, mientras me sostenía con firmeza de mis caderas entraba y salía. Que placer – más, Máximo dame más–. Él siguió hasta hacerme llegar al éxtasis,quede aturdida él me giró y me dijo: –Arrodillate– Lo obedecí y me arrodille frente a él. Su respiración era acelerada y entrecortada, se le notaba lo excitado que estaba, me agarró del pelo y me la metió en la boca. –Chupala– dijo . movía su cadera con fuerza, mientras me embestía la boca, una, dos, tres veces con más rapidez, sentí al tibio, denso y salado. –¡Mmmf! gimió, dijo: – Como me gusta follarte–. Quedo agitado y sudado yo estaba atónita.






