Él sonrió, pero había algo en sus ojos, que delataba un pensamiento lejano. Levantó su copa, la hizo girar suavemente. Me miró con una intensidad que me hizo contener el aliento.
–"¿Todas las chicas?” – , repitió, como saboreando las palabras. Asintió lentamente. Sí, salía con alguien en la universidad. Cosas sin importancia, nada formal.
Hizo una pausa, su mirada se perdió un instante en el vapor que salía de la olla
– "La verdad es que mi corazón... ya tiene dueña" – , confesó, mirándom