capítulo 38

El trayecto hacia el hotel fue un preludio de lo que estaba por desatarse. En la penumbra de la camioneta, el aire se había vuelto denso, cargado de un magnetismo animal que la música suave de Sebastián no lograba disimular. Máximo, impulsado por el cóctel químico que recorría su sistema, no permitía que un solo centímetro de piel de Amanda quedara sin su marca.

Cuando el vehículo se detuvo frente a la entrada privada del hotel más exclusivo de la ciudad, Sebastián ni siquiera abrió la puerta.
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP