Mundo ficciónIniciar sesiónFiorella Moretti es una mujer infeliz que a lo largo de su vida ha tenido que vivir ocultándose tras la sombra de su familia, especialmente de su hermana gemela. La vida de Fiorella da un giro drástico una vez que es obligada a hacerse pasar por su hermana gemela, quien ha desaparecido. Fiorella sin otra salida termina aceptando unirse a un capo de la mafia, aquella unión hace que su vida nunca vuelva a ser como un día lo fue. Donato De Luca, es el líder en su familia, amado y respetado, pero al mismo tiempo sus enemigos siempre lo han querido destruir. En medio de una guerra de familias, Donato se convierte en el principal objetivo para ser liquidado a como dé lugar. Fiorella llega a la vida de Donato haciéndose pasar por su hermana gemela, todo para cumplir con el capricho de sus padres y así hacer que sus negocios permanezcan en pie. Con el pasar del tiempo Fiorella ve a Donato con otros ojos, ya no es aquel frío y despiadado mafioso, con ella es dócil y amoroso, lo cual hace que se apegue a él. Donato se encarga de hacer que Fiorella se enamore perdidamente de él y así conseguir tenerla a sus pies y hacer de ella lo que él se le plazca. ¿Podrá Fiorella encontrar la felicidad al lado de Donato? ¿Fiorella será aquella mujer que consiga hacer que el corazón de Donato sea capaz de amar? ¿Donato podrá amar a Fiorella luego de descubrir la verdad?
Leer másLuego de una larga jornada de trabajo Fiorella se encontraba disfrutando de la vista desde el lujoso departamento en la ciudad de Nueva York, exhaló con fuerza, extrañaba a su familia, pero los negocios siempre estaban primero.
Se dirigió a la cama, estaba agotada, el sonido del teléfono irrumpió, Fiorella llevó la mirada a la pantalla, (número privado), indecisa terminó dando respuesta.
—Hola hija, debes regresar ahora mismo, Leticia ha desaparecido; te necesitamos aquí con urgencia, no hables con nadie, mis hombres estarán esperando en el aeropuerto por ti —informó su padre con un tono de voz de preocupación.
Posterior a ello la llamada terminó. Fiorella bajó lentamente el teléfono, luego de aquellas palabras sintió que algo en su interior le advertía que el peligro estaba acechando.
Su padre había sido claro con las instrucciones de no regresar a Italia sin antes conseguir hacer que sus negocios en Estados Unidos dieran los resultados que él deseaba.
Debido a aquel tono de voz con el que su padre había solicitado su presencia dejaba claro que su familia estaba en peligro. Lo único que importaba era encontrar a su hermana.
Llevó la mirada al reloj, todo para Fiorella se había detenido, sin importar sus planes debía obedecer a su padre.
Fiorella se levantó, llevó nuevamente la ropa sobre su cuerpo, se preparó para salir, tomó los documentos y sus objetos personales, posterior a ello tomó un taxi con destino al aeropuerto.
Luego de un largo viaje Fiorella regresó a Milán dejando todo lo que había construido con esfuerzo atrás.
Una vez que el avión aterrizó Fiorella se dispuso a salir del aeropuerto, no tenía cabeza para nada, solo quería estar con sus padres y acompañarlos en aquel momento difícil.
Los hombres al servicio de su padre esperaban por ella, Fiorella subió en uno de los autos, fue llevada a casa, había pasado un largo tiempo lejos de casa y ante el hecho de estar de regreso sintió paz en su interior.
Descendió del auto, acomodó su vestido y se dirigió a toda prisa hacia el interior de la propiedad, su madre al tenerla de regreso se levantó, corrió a saludarla; Fiorella colocó el bolso de mano sobre el sofá y correspondió con un abrazo.
—Madre, te extrañé con todas mis fuerzas —musitó Fiorella con la voz entrecortada debido a la felicidad de estar en los brazos de su madre.
—Hija, tenerte de regreso es el mejor regalo que una madre pueda obtener —los ojos húmedos de su madre mostraba cuanto había extrañado a su hija.
—Papá —espetó Fiorella con un tono de voz cálido recordando a aquel buen hombre.
—Hija mía, bienvenida a tu hogar —con un beso en la frente saludo a Fiorella.
—¿Qué sucedió con Leticia? —preguntó Fiorella, a lo cual su madre simplemente correspondió apretando los labios e inclinó la cabeza.
—Que te responda tu padre —fue lo único que dijo ella.
—Hija por favor toma asiento, debemos hablar de un asunto muy importante, para ello necesito que prestes mucha atención porque todo lo que conoces se encuentra en juego y la solución está en tus manos —Fiorella frunció el ceño y siguió las indicaciones de su padre.
Su padre sirvió un vaso con licor, no sabía por donde empezar, las palabras pesaban, pero lo que tenía que decir tenía un peso aún mayor.
—Por favor papá habla de una buena vez, ya me tienes mareada con tu manera de caminar en círculos, ¿en dónde está Leticia? —Su padre desocupó el vaso y luego tomó la mano de su hija.
—Fiorella, tu hermana ha escapado, no hay ni el más mínimo rastro de esa mujer, hemos tratado de comunicarnos a su teléfono pero se encuentra fuera de servicio, es obvio que nunca volverá —habló su padre mostrando una cara de tragedia.
—Por favor papá, no seas exagerado, seguramente Leticia se encuentra de fiesta con sus amigos, armaste un alboroto todo porque seguramente ella tiene un novio y decidió pasar tiempo con él lejos de todo lo que la rodea.
Argumentó Fiorella mostrando tranquilidad buscando hacer que sus padres se calmaran.
—Ya déjate de rodeos y háblale a tu hija con la verdad, háblale sobre el terrible problema en el que nos encontramos involucrados —interrumpió su madre con un tono de voz poco amable cruzándose de brazos.
—A qué te refieres mamá —ella con la mirada señaló a su padre.
—Fiorella hija... —su padre tomó asiento a su lado mostrando una mirada triste—. En tu ausencia surgieron varios inconvenientes económicos, la solución se encontraba muy lejos del alcance de mis manos.
»Por ello tuve que pedir ayuda de una familia mafiosa, mi petición fue escuchada y resuelta como lo pedí, pero todo se convirtió en un caos cuando el hijo de aquel hombre puso los ojos en tu hermana Leticia.
»Sin pedir nuestro permiso él exigió que tu hermana debería ser su esposa. Luego de una difícil conversación logré conseguir que Leticia aceptara los términos, ya que si ella no se comprometía con él hijo de aquel hombre todos seríamos liquidados... pero ella simplemente desapareció.
Fiorella se levantó de la silla, se cruzó de brazos y le dio una mirada cargada de molestia a su padre.
—¿Qué tan grande es la deuda con esas personas?
—¡Enorme!, difícil de ponerle un precio —respondió su padre.
—La única salida es vender todos los negocios que dejé en Estados Unidos...
—No, así vendiéramos todo no podríamos cumplir ni siquiera con la mitad de la deuda —Fiorella llevó sus dos manos a la cabeza.
—Papá, no comprendo para que me hiciste venir, si no puedo brindar una solución.
—Creeme que si la tienes... Fiorella tú eres la solución —ella resopló al escuchar a su padre.
—Ahora entiendo a que se debía la urgencia de tu llamado, quieres que yo ocupe el lugar de Leticia, no puedes negociar con tus hijas como si fueran mercancía —Fiorella se molestó.
En aquel momento su madre se acercó, Fiorella amaba con todas sus fuerzas a sus padres, especialmente a su madre, era la única persona a quien escuchaba y obedecía sin cuestionar.
—Hija, a mí también me molesta el hecho de ponerte en aquella terrible situación, pero si no aceptas ocupar el lugar de tu hermana gemela todos seremos enviados a la tumba, nuestras muertes serán caóticas y dolorosas.
»Hija te lo pedimos por el amor que sientes por nosotros, tu hermana aceptó estar al lado de ese hombre y no tuvo ningún problema en compartir con él, lo único que te pedimos es que ocupes su lugar mientras que ella decide aparecer.
Fiorella negó con su cabeza, la clase de vida que solía llevar su hermana Leticia era completamente diferente a la suya, contemplar ocupar su lugar era una completa locura y más para ir directo a los brazos de un hombre y contraer matrimonio.
A pesar de que físicamente eran completamente iguales, Fiorella era reservada, todo lo opuesto a su hermana gemela.
—Hija te lo suplicamos, se perfectamente que fui un idiota al haber acudido a esa clase de personas para encontrar solución a mis problemas, pero si no aceptas hacerlo... prepárate para sepultar nuestros cuerpos.
Ante la presión de sus padres, Fiorella se sintió sin salida, eran las personas que más quería en el mundo y al negarse sentía que de manera indirecta los estaba liquidando.
—Necesito tiempo para pensarlo —respondió Fiorella entre dientes.
—Hija, no hay tiempo, esta misma noche se organizó una reunión de esa familia, por ende la futura esposa de aquel hombre debe estar presente.
»El tiempo corre en nuestra contra, sobre la mesa se encuentran las llaves del auto que tu hermana solía usar, si aprecias nuestras vidas te cambiarás de ropa e irás a aquella cita.
Fiorella rodó los ojos, sus padres la estaban colocando en la peor posición, su corazón era grande y no podía permitir que sus padres sufrieran, nunca se lo perdonaría.
—¿Qué debo hacer sí me descubren?
—Lastimosamente no podremos hacer nada para ayudarte, nosotros nunca hablamos con Leticia sobre lo que sucedía entre ella y ese hombre —respondió su madre mientras se acercó y acarició la tierna mejilla de su hija.
—Toma las llaves del auto y vete lo más antes posible, mézclate con el resto de los invitados y trata de evitar tener contacto directo con esas personas, por lo menos hasta que encontremos a tu hermana —recomendó su padre tratando de evitar una tragedia.
Fiorella sin tener tiempo de nada tomó las llaves y cumplió con la petición de sus padres, antes de salir les dio una mirada triste sin imaginar lo que se vendría sobre ella.
—Buena suerte hija, no olvides que ahora eres Leticia, actúa como ella, solo debes actuar completamente diferente a como siempre lo has hecho, así no serás descubierta.
Fiorella con los nervios de punta se dirigió al lugar que su padre le indicó, mientras conducía su cuerpo temblaba, bajo el espejo retrovisor del auto y fijó la mirada levemente.
Le asustaba estar ocupando el puesto de su hermana y más si estaba en riesgo sus vidas, toda su vida había permanecido lejos del peligro, pero gracias a su padre ahora tendría que mostrarse en público con otra identidad y actuar como siempre había detestado.
Mientras que Fiorella era sometida en manos de Mauricio, Donato hacía hasta lo imposible para recuperar a su esposa e hijo, los contactos hacían que todo fuera más llevadero. —Estás seguro de lo que te han dicho o simplemente estamos perdiendo el tiempo, fácilmente podemos estar yendo directo a una trampa —hablo Donato mientras que su mirada estaba perdida en el cristal de la ventana. —Completamente seguro, luego de lo que sucedió con los rusos las alianzas se debilitaron, pero aún así han quedado clientes que continúan sirviendo de manera fiel para tí.»La presencia de un auto ha llamado la atención, estoy completamente seguro que se trata de Fiorella, las noticias no todas son buenas —Donato exhalo. »Los rusos que han quedado con vida ahora sirven de manera fiel a Mauricio, nada será fácil, una vez que noten nuestra presencia la vida de Fiorella y del pequeño Alessandro estarán corriendo peligro. —Entonces nadie podrá notar nuestra presencia... Debemos llegar al lugar indicado,
Lentamente Fiorella abrió los ojos, intentó levantarse pero no lo consiguió, se encontraba atada una silla, su cabeza dolía, pero aún así no se pensaba rendir. Lo que para ella había sido unos cuantos minutos, la verdad era que había transcurrido una noche entera, sus ojos se humedecieron, se sentía tonta, pero al mismo tiempo se sentía segura, ahora sabía el paradero de su hijo. Sus labios estaban secos, su cuerpo cansado, pero no gastó su aliento para pedir agua, su propósito era claro, recuperar a su hijo a como diera lugar. —Leticia, por favor hermana no le hagas daño a mi pequeño hijo, libéralo y podrás hacer conmigo lo que desees —una risa que provino desde la oscuridad hizo que la piel de Fiorella se tornara de puntitos.Pasos pesados se acercaron a ella, Fiorella junto los labios, su cuerpo estaba cansado, cada movimiento le costaba, pero aún así fijó la mirada hacia aquella dirección.Se trataba de Mauricio, él se acercó mostrando que lo disfrutaba, con aquella sonrisa mal
Con los ojos impregnados y el cuerpo tembloroso Fiorella conducía a toda velocidad, le dolía haber abandonado a Donato, sabía que su ausencia lo destrozaría, pero todo lo estaba haciendo para recuperar a su hijo. El mensaje que le envió Leticia se había grabado en su cabeza, recordarlo era una tortura, no podía permitir que su pequeño hijo fuera destruido en pequeñas partes por su hermana. Su mirada estaba perdida en el vacío, Fiorella era astuta y no podía engañarse a sí misma, iba camino directo a la tumba, pero prefería morir abrazando a su hijo que vivir lamentando su muerte y no haber podido ayudarlo.El pasado se estaba apoderando de sus sentimientos, su mirada se transformaba en una nueva, la respiración se tornó tensa, más que un recuerdo estaba viviendo nuevamente aquel momento en que perdió a su primer hijo.Cada golpe, cada palabra que pronunció Enzo antes de que perdiera la conciencia la escuchaba con claridad, se aferró con fuerza al timón deseando acabar con la vida de
Fiorella se acercó a Donato, colocó las manos sobre su antebrazo y luego lo abrazó, él correspondió con naturalidad. —Te prometo que todo estará bien —musitó Donato cerca de su oído.Él buscaba que ella se sintiera más tranquila, aunque no tuviera ni el más mínimo conocimiento del paradero de su hijo. —Me siento agotada, iré a la habitación, con todo lo que está sucediendo necesito dormir un poco, luego estaré de regreso con ustedes, te amo Donato, te amo con todas mis fuerzas, por favor nunca lo olvides.»Eres lo mejor que pude haber encontrado, trajiste paz, tranquilidad y desde luego aventuras; le diste sentido a mi vida, no te sientas mal, porque también soy culpable de los errores que hemos cometido.—Amor, claro que me siento mal, me siento incapaz por no haber podido proteger a mi familia, debí haber prevenido que tu hermana burlara la seguridad, ¿cómo pude haber sido tan tonto?Donato se castigó, Fiorella se aferró una vez más a él, cerró los ojos y disfruto cada segundo a s
Donato sosteniendo la mano de Fiorella llegaron a la sala, Anna se levantó y fue directo a ellos, ella abrió los brazos y recibió a Fiorella, las lágrimas rodaron por sus mejillas.Vittorio se acercó a su hijo, sabía que era un hombre duro y que se encontraba muy lejos de demostrar sus sentimientos en público, pero aquel momento hizo que Donato fuera diferente.—Hijo, nosotros sentimos también tu dolor, no te molestes en hacer que nos alejemos; si estamos aquí es para apoyarte, todo lo que necesites y esté en nuestras manos lo tendrás.»Te lo debemos después de todo lo que has hecho por nosotros, sacrificaste tu vida por brindarnos estabilidad y comodidad, dejaste todo de un lado para hacer que en nuestras vidas no nos faltará nada.—Papá, lo único que quiero es que Alessandro esté de vuelta, no me interesa nada más —hablo Donato con la mirada vidriosa. Vittorio abrazó a su hijo, Donato recostó la cabeza sobre su hombro, estaba desestabilizado, normalmente ante una situación de aquel
Al llegar a la villa Fiorella corrió hasta la habitación, las lágrimas impregnaban sus mejillas, la felicidad había desaparecido, Donato maldecía su mala suerte, la impotencia de no poder recuperar a su hijo lo destrozaba. —Ya tenemos personal esparcido en puntos estratégicos, si ellos pretenden salir del país lo descubriremos —informó Bruno. —Cuando todo se mostraba diferente preciso esa mujer irrumpe en mi propiedad y se lleva a mi hijo de la forma más profesional posible, hemos quedado como unos tontos.»En estos momentos mi hijo debe estar al borde de la muerte —Donato se sentó en el sofá, tomó en la mano una botella con licor y bebió de ella. »Primo, si no puedo recuperar a mi hijo ya nada tendrá sentido, Fiorella no logrará resistirlo, esa mujer va a preferir morir antes de resignarse a vivir sin él —las palabras de Donato rasgaban su pecho. —¿Quieres que ataquemos a Federico antes de la hora establecida?—Puedo ver cuando alguien es inocente, y estoy seguro que Federico no
Último capítulo