Mundo ficciónIniciar sesiónDonato con besos profundos y caricias feroces hacía que Fiorella no se pudiera resistir, Fiorella dejó caer su cabeza hacia atrás mientras que él devoraba su cuello.
Las manos de Donato tomaban con firmeza y seguridad el cuerpo de la mujer que él percibía como su pertenencia. Largos y profundos gemidos salieron de manera involuntaria de Fiorella, su corazón latió con fuerza, las caricias de Donato causaban que su parte íntima en medio de su humedad palpitara. Sus labios delgados se tornaron suaves, en su interior Fiorella clamaba a gritos que él colocara los labios sobre los suyos, su mirada vidriosa suplicaba que las caricias de Donato no se detuvieran. La respiración descontrolada en Fiorella dejaba al descubierto a una mujer completamente diferente a aquella que Donato había tenido frente a él. Resistirse, negarse o posponerlo no estaba contemplado para Donato, su propósito era más que claro y por nada se iba a detener, con brusquedad rasgó el vestido de Fiorella quedando sus pechos al descubierto. Aquel instinto hizo que Fiorella se detuviera repentinamente, eso sin importar el calor que se apoderaba de su piel. Donato ajustó su cuerpo contra el suyo, su aliento golpeó contra su rostro, detenerse era algo que Donato no sabía hacer, ni tampoco pretendía hacerlo. —¡Basta!... Por favor detente... —suplicó Fiorella con la voz entrecortada, mientras que su mirada se desvió evitando tener contacto con Donato. —No, desde luego que no pretendo hacerlo, ya me cansé de este maldito juego, serás mía, corresponderás como mujer cada vez que a mí se me antoje —aseguro Donato, inclinó la cabeza para llevar su boca hasta sus pechos. Fiorella no pudo soportarlo, como pudo sacó fuerzas y lo empujó; de un solo movimiento le propinó una fuerte bofetada, la cual causó que él enfureciera de una manera descontrolada. Una vena sobresalió de su frente, sus labios se tensaron y aquella endemoniada mirada arrasaba con el rostro de Fiorella. —Por lo visto lo has olvidado, ya te había advertido, sabes muy bien cuales son las consecuencias —Donato se lanzó contra ella, la tomó del cuello e hizo que su cabeza golpeara contra la pared. —No puedo continuar con esto —la mirada perdida en Fiorella mostraba el horror que estaba viviendo. —Me importa muy poco lo que pasa por tu cabeza, otras mujeres en tu lugar estarían orgullosas al estar a mi lado, de ocupar el puesto de esposa, de llevar mi apellido y a mi hijo en su vientre. —Entonces búscate a otra, no quiero continuar, lo único que quiero es regresar a casa, no quiero volver a estar cerca de ti en lo que queda de mi vida, te odio, te aborrezco... Eres un maldito desgraciado. »Un animal que lo único que busca es satisfacer sus necesidades sin importar lo que suceda a tu alrededor, buscaré la forma en poder saldar la deuda que mi padre adquirió, pero no será de esta manera —aseguró Fiorella en medio del llanto. Donato la sostuvo con fuerza, sus labios golpeaban contra los suyos, mientras que todos sus músculos se tensaron con fuerza, frente a Fiorella estaba la muerte, un hombre incapaz de perdonar. —Me importa muy poco lo que pienses de mí, ahorra tus malditas sugerencias; mis padres vieron algo bueno en ti y ya no hay tiempo para encontrar a otra mujer que pueda causar la misma impresión en ellos. »Te guste o no tú serás mi mujer, la madre de mi hijo, sin importar tu consentimiento serás dócil, sumisa ante mis deseos —Fiorella bufó. La clase de hombre que Fiorella había contemplado encontrar para compartir su vida era completamente opuesto al hombre que se había apoderado de ella. —La única forma en que puedas saldar la deuda de tu padre es sometiéndote a mí, no quiero este tipo de espectáculos, entiéndelo de una maldita vez, tú me perteneces, todo de ti ahora es mío, resistirte lo único que causará será dolor. —¿Acaso quieres golpearme? —preguntó con el cuerpo tembloroso. —Lo haré de ser necesario... —Yo... Yo no... —Leticia, mírame... —Donato colocó el dedo en su mentón y levantó su mirada conectándola con la suya—. Acepta tu puto destino; no soy como el resto de personas con las que has compartido antes. »Todo a mi alrededor se mueve a mi antojo, lo que no funciona lo elimino, lo mejor que puedes hacer es hacer que todo sea más fácil, mis padres te aceptaron, una vez obtenga lo que busco la deuda de tu padre queda saldada y tu libertad podrá ser negociable. Donato caramelizo sus palabras buscando convencer a Fiorella para que correspondiera y el poder obtener el trono de su padre. Fiorella con temor se detuvo, la fuerza era algo que Donato controlaba, lo único que tenía a su favor era la astucia. Ella sabía que al rehusarse a las peticiones de Donato lo único que estaba causando era que el tiempo a su favor se agotara. —Lo que buscas en mí no es fácil de corresponder, no me das otra salida, no tengo otra opción, tu manera de actuar lo único que causa es que quiera estar lo más lejos posible de ti; Donato te suplico que me des un poco de tiempo para aceptarlo y poder cumplir con lo que pides. Las palabras de Fiorella no tenían ningún valor para él, él simplemente le hacía creer lo que ella necesitaba escuchar. —Mañana se llevará a cabo una cena en la casa de mis padres, ellos quieren que estés allí, procura mostrarte convincente y cariñosa conmigo para que ellos no quieran deshacerse de ti. Si eso llega a suceder tus deseos de estar lejos de mí serán cumplidos. »Solo que para tu mala suerte tus padres al igual que tú serán liquidados, tu única salida soy yo y ser mi esposa es tu condena —Fiorella tragó saliva, su mirada cayó al piso. El teléfono de Donato sonó, un mensaje corto y claro: (señor ya hemos recuperado el territorio, los hombres que irrumpieron en la propiedad lograron escapar). —Subiremos, te llevarán a tu casa, no olvides estar lista para que mañana puedas cumplir con tu trabajo y no hacer que me moleste, ante el más mínimo error las consecuencias serán irreversibles —Donato tomó una de sus camisas y la lanzó sobre el rostro de Fiorella. Mientras que ella cubrió su cuerpo, él esbozó una sonrisa de medio lado, causar sufrimiento y dolor era su deporte favorito, lo disfrutaba con plenitud. Una vez que Fiorella llegó a casa de sus padres se dirigió al baño, retiró aquel vestido roto, llevó su cuerpo bajo la regadera, el agua tibia recorría su piel mientras que ella rompió en llanto. Con las manos frotaba su piel queriendo borrar las caricias y los besos que Donato había grabado en su piel. Su madre irrumpió en la habitación, abrió la puerta del baño y al observar a Fiorella recostó su cuerpo contra la puerta, su madre no tuvo el valor de hablar, simplemente se dio vuelta y salió. Luego de un largo baño, Fiorella llevó sobre su cuerpo una bata y se lanzó sobre la cama, había perdido las ganas de vivir, sus padres habían hecho que toda su vida se deteriorara. Donato con sus acciones y sus palabras había conseguido hacer que Fiorella comenzara a ver la vida desde otra perspectiva, una que ella no lograría soportar y así tendría el control total sobre ella.





