Al llegar a la villa Fiorella corrió hasta la habitación, las lágrimas impregnaban sus mejillas, la felicidad había desaparecido, Donato maldecía su mala suerte, la impotencia de no poder recuperar a su hijo lo destrozaba.
—Ya tenemos personal esparcido en puntos estratégicos, si ellos pretenden salir del país lo descubriremos —informó Bruno.
—Cuando todo se mostraba diferente preciso esa mujer irrumpe en mi propiedad y se lleva a mi hijo de la forma más profesional posible, hemos quedado com