Donato se encontraba en la villa recostado sobre su majestuosa cama, estaba agotado luego de aquella larga noche de negocios.
El teléfono sonó, Donato movió su cuerpo, tomó el teléfono en la mano y al darse cuenta que se trataba de su primo dio respuesta al instante.
—Diga —en su voz se podía notar el cansancio.
—Primo, tengo malas noticias.
Donato se sentó en el borde de la cama, sirvió un trago de licor y luego bebió, si había algo que le molestaba a Donato era que las cosas no salieran com