Lentamente Fiorella abrió los ojos, intentó levantarse pero no lo consiguió, se encontraba atada una silla, su cabeza dolía, pero aún así no se pensaba rendir.
Lo que para ella había sido unos cuantos minutos, la verdad era que había transcurrido una noche entera, sus ojos se humedecieron, se sentía tonta, pero al mismo tiempo se sentía segura, ahora sabía el paradero de su hijo.
Sus labios estaban secos, su cuerpo cansado, pero no gastó su aliento para pedir agua, su propósito era claro, rec