Al terminar la cena Vittorio levantó la copa, todos brindaron como una familia unida dejando de un lado aquella discusión que se había llevado a cabo en la sala.
Se levantaron de las sillas y uno a uno se despidió de Vittorio y su esposa; Alessia, Francesco y Elizabeth se despidieron de Donato, mientras que a Fiorella tan solo le brindaron miradas cargadas de desprecio.
Melissa se acercó meneando su cuerpo con prepotencia y arrogancia, observando por encima del hombro a Fiorella.
—No importa lo que suceda entre los dos, seguiré siendo tu hermana y quieras o no tendrás que protegerme, pronto mi padre te nombrará como el nuevo jefe, pero de mí no esperes mucho —habló Melissa cerca al oído de Donato dejándole claro su posición.
—He nacido para liderar y quieras o no tendrás que doblar tus miserables rodillas frente a mí y obedecer a todas mis putas órdenes, si te atreves a desobedecerme lo pagarás con sangre —respondió Donato sin dejarse intimidar por su hermana.
—Lograste engañar a nu