Horas antes.
Fiorella con la mirada vacía puesta en el cristal de la ventana pensaba en el posible paradero de su hermana, en sus padres, en el matrimonio que pronto se llevaría a cabo y desde luego en corresponder a Donato como esposa.
Todo aquello hacía que Fiorella no pudiera continuar, con el agua en el cuello ella solo quería escapar de aquella horrible realidad en la que sus padres la habían involucrado.
Fiorella estaba de manos atadas, la presión que caía sobre ella era tanta que nunca antes se había sentido tan vacía.
Unas camionetas interceptaron el auto impidiendo que pudiera avanzar, Fiorella espantó la mirada, giró su cabeza a su alrededor, todo para ella era nuevo, no lograba comprender lo que estaba sucediendo.
—¿Qué sucede?, ¿acaso se trata de Donato o de su familia? —preguntó Fiorella al conductor mostrándose preocupada.
Lo único que hizo el conductor fue empuñar la pistola y prepararse para tener contacto.
—No —respondió con toda seguridad—. Estamos en graves prob