Mundo ficciónIniciar sesiónZair es un alfa con problemas para dormir. Nunca ha podido hacerlo por más de una hora, algo que día con día le pasa factura. Es un alfa que ha podido hacer un imperio en el mundo de los videojuegos, seguridad y en otros ámbitos que contengan tecnología. Creó todo desde cero, sin ayuda de nadie, y es alguien que sabe cómo lograr su objetivo fácilmente. Anya y Zair se conocieron años atrás a causa de un malentendido en una fiesta que los obligó a quedarse juntos en una habitación de hotel, haciendo lo que dos amantes siempre hacen cuando están en un mismo lugar sin que nadie los vigile. Zair le confesó a Anya su secreto, por lo que ella decidió ayudarlo a poder dormir, y sí que lo consiguió, ya que, cuando él estaba con ella, por muy extraño que parezca, siempre podía conciliar el sueño. Eran dos amantes que se amaban tanto. Sin embargo, una noche fueron víctimas de un enemigo que terminó por separarlos, y con un niño que apenas sabe que Zair es su padre, pero que no puede acercarse a él porque eso los pondría en peligro a los tres.
Leer másAños más tardeSi en el pasado le hubieran dicho que ella no tendría una familia, no se lo creería a nadie. En ese punto de su vida, todo estaba tan hermoso, bonito y lleno de vida que no cabía dudas de que todo valía jodidamente la pena tal y cómo estaba. Ella no podía de la emoción, mucho menos podía decirse que estaba del todo completa, puesto que le faltaban muchas cosas por decir y hacer.Las personas el día que él decidió decir que era su favorita entre todas las mujeres, se le fueron encima, principalmente, porque su padre no habló en ningún momento acerca de que su hijo acababa de romper los lazos con su familia luego de lo que le hicieron a ella.Zair nunca le ha faltado al respeto, menos cuando ella se enoja por una mínima cosa. Siempre es puntual con sus horas, trabajan juntos, llegan, se van,
En cuanto llegaron al centro comercial, lo primero que captaron sus ojos fueron la hermosa cuna que estaba un poco apartada del resto.—Mira qué bonita —lo arrastró por la tienda—. Dios mío, es la cosita más hermosa de todas.—Lo es, es hermosa —él asintió estando de acuerdo con ella—. ¿La quieres?—Sí, la quiero —su sonrisa se amplió más de lo que debería—. Nunca pude comprarme una cuna con Zaid. Siempre dormía con él hasta que nos mudamos aquí.—¿Por?—No tenía mucho dinero, mi padre había muerto y tu madre me tenía amenazada con algunas cosas —se encogió un poco al dar esa respuesta—. No todo es bonito en la vida.—Lo sé y lo siento tanto —el alfa dejó un beso en su sien—. Vamos a comprarla, la voy a
Anya se quedó quieta en su lugar, sin moverse, sin hacer nada, mientras su alfa le daba leves caricias en su vientre y hablaba con su bebé. Estaba cumpliendo su sueño después de todo, podía ser un ser humano egoísta, pero le daba lo mismo. Su alfa estaba con ella, su hijo estaba a salvo y no tenía problemas con su lobo.—¿Todo bien? —Zair le dio un beso en los labios—. ¿Patea mucho la bebé?—Solo un poco —ella sonrió—. Hablas cómo si ya supieras que es una niña —rodeó con sus brazos los hombros del alfa—. Me siento un poco cansada no sé por qué.—Es que el embarazo es así y más ahora que estás conmigo —él se encogió de hombros—. Te amo.—También te amo, mi alfa —Anya suspiró—. Nuestro hijo seguro tiene que estar cansado de oler tus hormonas de amor que dejas por toda la casa…—Se dice feromonas, pero sí, debe estar cansado de oler el amor en el aire —Zair rio—. Descuida, él va pasar por lo mismo en algún punto de su vida —se sentó en la cama—. ¿Est
Anya observó el rostro de Zair lleno de frustración. Sabía por qué se lo decía, y la cuestión era que no quería perderse mucho de la fiesta de su hijo. Tuvo que durar muchos días pensando en si regresar o no. Hasta Sofía le dijo que tenía su avión privado para que se marchara en cuanto quisiera de ser necesario. Después de durar toda la noche, salió a escondidas sin decirles a todos. Durante el camino de regreso pensó en las entradas de la manada de su alfa. Sin embargo, todas fueron olvidadas de inmediato en cuanto pisó Nueva Zelanda.—Supe que Zaid no te la ha dejado fácil —comenzó a decir en cuanto su alfa la dejó sobre la cama—. Te dije que no vamos a tener sexo. —Déjame tocarte. —Besó su mejilla y luego su cuello—. Ese mocoso me ha hecho gastar una fortuna desde que lo conocí. Como sabe que es mi heredero, se aprovecha de eso.—Puedes echarle la culpa a tu madre de eso. —Se encogió de hombros—. Ella nos separó durante muchos años, pero ahora estamos juntos, como se debe.—Y nadi
Último capítulo