Pasaron unos pocos meses desde la conversación que tuvo con Anya, todos los días le enviaba un mensaje de texto diciéndole cuanto la amaba, estaba cada vez peor por no poder dormir con ella y sentía que en cualquier momento iba a recaer como en su pasado por la falta de sueño. Sin embargo, gracias a su hijo, todo marchaba bien, no cabía dudas de que el olor de su heredero le hacía un bien temporal.
Hubo una vez que enfermó miserablemente y le envió un mensaje a Anya, pero ella jamás le respondi