Mundo ficciónIniciar sesiónPor fin Bianca tiene planificado todo en su vida. Al ser huérfana desde su nacimiento siempre ha sentido que su futuro es un universo incierto. Sin embargo, con la ayuda de Richard su cuidador ha conseguido definir las metas que la llevarán a aferrarse a la seguridad que tanto anhela. Pero el destino como siempre juega mal y sucio, pues es raptada cuando acompaña a unos amigos al club Luna Escarlata, de manos de un chico guapo y misterioso de nombre Kieran, en compañía de sus amigos que lo adoran como si fuera un dios. Este la lleva a una manada de hombres lobos y decide reclamarla como suya, mientras es asechada por el alfa de la manada rival, Einar, quien es el causante de todos los padecimientos en su vida, siendo este su propio padre. Bianca se da cuenta que toda su vida ha sido una gran mentira que la han convertido en la fugitiva del alfa. Un giro de los hechos, un plan macabro, amenazas de guerra, peligro constante y un tórrido romance enmarcan la nueva vida de Bianca ahora y ya nada volverá a ser igual, teniendo una dura carga en sus manos, al igual que el destino de todos.
Leer másUn mes y medio después. Estimada alfa de la Manada Plata y de la Manada de los Desterrados: Sé que tienes demasiadas obligaciones como alfa de dos manadas, pero quiero hablarte de tus responsabilidades como luna. Entiendo que todo esto de aprender sobre la marcha el significado de ser un alfa y que sea por partida doble, además, teniendo que lidiar con lobos de una manada tan orgullosa y que no quiere mezclarse con miembros indeseables de nuestra sociedad, o el hecho de que la naturaleza salvaje de los desterrados, a quienes les ha tocado encarrilar tanto mi padre como tu madre ha sido demasiado complicado, o que tu tiempo ha tenido que dividirse en cuatro, siendo alfa de dos manadas, luna en otra y hermana e hija de una familia que ahora se reúne, después de todo lo que ha sufrido, se sienta muy pesado para ti. Te diría que creo que te perdonaría si estás con tu madre y tus hermanos en la manada Media Noche, ahora
La hilera de soldados que se encuentran detrás de Einar tienen sus manos convertidas en garras y están mostrando sus dientes en mi dirección, con la boca babeante, tratando de lucir intimidantes. Pero esta vez no estamos solas, como cuando estuvimos hace un rato rodeadas de enemigos, ya que los lobos a mi espalda están dispuestos a luchar por mí y tomo fuerza del coraje que infunden. Entonces somos nosotras las que nos reímos con ganas esta vez, porque es nuestro momento de demostrarle que ya no somos la lobezna que él piensa. “Supones bien, Einar”, le respondo mentalmente, “tampoco es que vayas a tener alguna oportunidad”. ―Reconozco que eres fuerte, Alanna―me contesta también sonriendo triunfante, como si esta fuera su oportunidad―pero eres muy joven y no tienes experiencia. En cambio yo he estado preparándome toda mi vida para lo que va a ocurrir y tú, cachorra, no vas a impedir que lo consiga. “Si, si, ya recuerdo”, me burlo de él, “porque
Los soldados frente a nosotras han sacado sus garras para cortarnos en pedacitos con sus caras de rasgos lobunos mostrando los dientes y la espuma saliendo por sus bocas. Sus ojos están inyectados en sangre y de su nariz emana vaho, inhalando y exhalando con fuerza. “Olemos a miedo”, me dice Niebla y tiene razón, porque tenemos el corazón a mil por hora, “pero ellos no son rivales para nosotras, Bianca, tienes que confiar en mí, no nos van a vencer”. "¿En serio?", me burlo, "es todo un escuadrón y, por si fuera poco, hay un alfa y cuatro omegas que quieren una parte de nosotras, creo que tengo suficientes razones para temer". "Solo no lo demuestres, ¿quieres?", me pide. Así que luchamos contra el instinto primario de bajar las orejas y colocar nuestra cola entre las patas traseras. Procuramos levantarnos a todo lo que da nuestra enorme altura y les mostramos los dientes con la boca babeante, gruñendo. Nuestro lomo está totalmente encrestado y afianzam
Un escalofrío recorre mi columna vertebral, aunque mis músculos siguen sin reaccionar, lo que me deja totalmente vulnerable ante estos asesinos. Es cuando me pregunto cómo rayos pasé de ser la prisionera de Einar a ser raptada por sus propios esbirros, que no se detienen siquiera a pensar a quién le quitan la vida y no es que sintiera simpatía por Baylor, pero lo aniquilaron como a una cucaracha. Tal parece que no hay honor entre ladrones, o entre asesinos, por lo menos. “No nos van a matar”, me susurra Niebla, que ha entrado en pánico y trata de convencerse a sí misma. “No, todavía”, le confieso, que también siento terror. ―Quería que fuera más sencillo―confiesa―quería crear una distracción en la van y lograr capturar a Baylor para que nos dejara entrar a la base, pero tenías que entrar en pánico y volver a colocarle la droga a Alanna. ―Tú mismo lo dijiste, podía volcar el auto y rompernos el cuello―se excusa el esbirro―se supone que deberíam
Último capítulo