Anya observó el rostro de Zair lleno de frustración. Sabía por qué se lo decía, y la cuestión era que no quería perderse mucho de la fiesta de su hijo. Tuvo que durar muchos días pensando en si regresar o no. Hasta Sofía le dijo que tenía su avión privado para que se marchara en cuanto quisiera de ser necesario. Después de durar toda la noche, salió a escondidas sin decirles a todos. Durante el camino de regreso pensó en las entradas de la manada de su alfa. Sin embargo, todas fueron olvidadas