Mundo ficciónIniciar sesiónDesde que Victoria conoció a Andrés Castillo en aquella cita, no pudo dejar de pensar en él. No porque lo amara, sino porque él había elegido a una de sus amigas, Brenda, quien la había acompañado para que no asistiera sola a encontrarse con un desconocido. Ahora, Brenda, su ex amiga, y aquel hombre pronto contraerían matrimonio, mostrándose muy felices ante la sociedad. Victoria, recién salida de la universidad y sin lograr conseguir un buen empleo, aplicó a una oferta laboral que le pareció perfecta. Para su mala suerte, resultó ser en la empresa de Andrés Castillo, el hombre que la había rechazado. A pesar de todo, Victoria no estaba dispuesta a renunciar a ese excelente trabajo con un salario atractivo. Sin embargo, Brenda, quien no soportaba la idea de ver a Victoria cerca de Andrés, se propuso hacerle la vida imposible a su antigua amiga. Para Andrés, la situación era complicada. El caos que había surgido a raíz de aquella cita ahora se colaba en su entorno laboral. Tener a Victoria como empleada de su empresa lo obligaba a tomar una decisión: debía despedirla. Pero… Victoria era una trabajadora excepcional. Además, ya no era la misma de aquel día. Esta nueva Victoria era distinta, más segura de sí misma, interesante… y, para su sorpresa, hermosamente cautivadora.
Leer más—¡Cada vez esto me gusta más! —dijo Ray al ver a Victoria—. Ya estamos todos. Veo que es cierto que tienes hijos. Umm, ¿quién es el padre? ¿Es Daniel? —decía riendo al ver al malherido Daniel—. ¿Qué estás dispuesta a ofrecer, querida Victoria, ¿por salvar a tus hijas?—No te metas con Victoria. —dijo Andrés con voz fuerte.—No te atrevas a tocarla, desgraciado —continuó Daniel.—¿Qué le diste a este para que estén dispuestos a salvarte, Victoria? Yo también quiero lo que diste a ellos dos —Karoll cerró los ojos en señal de desesperación y frustración. ¿Quién era este hombre con quien se había casado? En realidad, no conocía lo desgraciado que era hasta ahora.—Me gustaría mirar la cara de Antonio al ver que tenemos a sus hijas menores. Pago por ver —dijo Erick riendo—. Estoy seguro de que papá pagará lo que sea para que no le hagan nada a sus nenas. Mi padre les dará todo el dinero que quieran, pero deben dejarnos en paz. Dijo Isabel llorando. Ya estamos negociando con Antoni
Victoria había visto a los dos hombres llegar armados a la casa y tomar como rehenes a todos los presentes. Temía por la seguridad de sus hijas. Las niñas estaban en la habitación de la abuela con una de las empleadas, pero ya se estaban inquietando y eso la estaba desesperando; deseaba estar con ellas y protegerlas.Los insultos y malas palabras hacia Isabel y Karoll, por parte de sus esposos, molestaron a Andrés, quien se fue contra Ray y lo golpeó hasta dejarlo en el piso. Pero el sonido del arma de Erick lo hizo detenerse. Karoll no hacía más que llorar por la suerte de su familia, lo que molestó a Ray, quien la gritó y la tomó de una mano para llevarla lejos. Sin embargo, Daniel se levantó de donde estaba tendido y lo enfrentó, con tan mala suerte que recibió un disparo a la altura del pecho. Su madre y hermanos entraron en pánico, pero no podían hacer nada; los estaban apuntando con sus armas y debían esperar hasta que llegara la policía, pues estaban tardando mucho.Daniel, con
Andrés dejó de golpearlo y lo tiró al piso como si fuera basura. Karoll corrió hacia él para auxiliarlo.—¡Lo mataste, mataste a tu hermano!—No está muerto, aunque eso es lo que se merece por hacerle daño a Victoria.—¡Esa mujer no vale nada! En cambio, ¡él es tu hermano! - dijo su madre llorando. __ ¡¡Es un maldito desgraciado!!Karoll llamó al 123 para que enviaran una ambulancia, ya que Victoria estaba muy golpeada. Luego ella estaba reaccionando y Andrés se le acercó para ayudarla.—¡Vas a estar bien! Este imbécil ya no volverá a lastimarte.—¿Por qué me dejaste sola? ¡¡Él solo quiere hacerme daño!! —dijo Victoria llorando en los brazos de Andrés, quien se había agachado para abrazarla.—Perdóname, pero es que estabas besándote con él y sentí celos, rabia, no...—¡Me recuerdas, Andrés!—Sí, ya logré recordarte. Sé quién eres; después de estar juntos, supe quién eres.—Él me besó por la fuerza y me amenazó con lastimar a las niñas si yo te decía algo. Jamás he accedido a sus pet
Andrés salió de la casa sin destino ni rumbo. Caminó por las calles lleno de rabia; ¿cómo era posible que Victoria, después de todo lo que había pasado entre ellos, sus delicados susurros de "te amo", ¿dónde habían quedado? ¡Llega Daniel y de inmediato corre a sus brazos!Esto era increíble. La odiaba; la odiaba tanto que era más que amor por ella. Y se odiaba a sí mismo por amarla siendo tan falsa y traicionera.El móvil de Andrés no paraba de sonar; no contestaba, no deseaba hablar con nadie en ese momento. Pero al ver tanta insistencia decidió mirar quién era para mandarlo al diablo.Era Brenda; la mujer que también lo había traicionado acostándose con todos sus amigos y conocidos, además de hacerlo con Daniel. ¿Qué les pasa a las mujeres? se preguntaba Andrés, pero ya era hora de mandarla al mismísimo infierno, donde quedaba muy bien.—¿Qué quieres, Brenda? Vete a la mierda; no me fastidies.—Veo que ya recobraste la memoria. Mi interés no es hablar contigo; necesito saber dónde e
Daniel soltó la mano de Victoria y esta fue en busca de sus hijas. Tenía que irse cuanto antes; debía volver con su familia, no podía estar ni un minuto más en esa casa donde era odiada por todos.Le pidió a una de las empleadas que la ayudara a organizar las niñas. Tomaría un taxi y se marcharía de aquel terrible lugar.Pero Daniel la hizo detener en su afán de marcharse.—¡Mis hijas no salen de esta casa! ¡Ellas no salen de aquí!—¡Tú no eres el padre de ellas!—Qué novedad, querida. Si no soy el padre, entonces ¿quién es? ¿Acaso es mi hermano Andrés?—¡Eres un maldito! —gritó Victoria.—¡Y tú una zorra, que no respeta a su esposo!—Tú no eres mi esposo.—Te marcharás cuando yo decida y hoy mismo le pondré mi apellido a las niñas. Así, aunque no quieras, estarás unida a mí para siempre.Marcela tomó a una de las niñas para que Victoria no pudiera llevárselas. Ella no había escuchado las palabras de su hijo al decir que las niñas eran hijas de Andrés y no suyas.—Si te quieres ir, te
El miedo se apoderó nuevamente de Victoria; estaba sola y a merced de este par. Recordó lo que le sucedió hace unos años cuando fue encerrada por Marcela y Daniel la golpeó y abusó. Ahora se encontraba en la misma situación de vulnerabilidad y sabía que la historia se repetiría. Rogaba que Andrés llegara a salvarla.Mientras Victoria era presa del pánico, Andrés llegaba a la casa con el corazón lleno de alegría; le pediría la mano a ella y así esta turbulenta historia de amores y desamores tendría un final feliz.Daniel deseaba castigar a Victoria. En realidad, no sabía si la amaba o la odiaba por haberse acostado con Andrés y burlarse de él mientras estuvo recluido en un sanatorio en contra de su voluntad. Y al tenerla frente a él, empezaría por cobrarse un poco su dolor. Victoria seguía perpleja, sin saber qué hacer o decir.La abofeteó tan fuerte que ella estuvo a punto de caer al piso; de inmediato él la sujetó y la recostó contra la pared, la tomó del cabello e hizo que lo mirara
Último capítulo