Andrés salió de la casa sin destino ni rumbo. Caminó por las calles lleno de rabia; ¿cómo era posible que Victoria, después de todo lo que había pasado entre ellos, sus delicados susurros de "te amo", ¿dónde habían quedado? ¡Llega Daniel y de inmediato corre a sus brazos!
Esto era increíble. La odiaba; la odiaba tanto que era más que amor por ella. Y se odiaba a sí mismo por amarla siendo tan falsa y traicionera.
El móvil de Andrés no paraba de sonar; no contestaba, no deseaba hablar con nadie