Mundo ficciónIniciar sesiónMientras una plaga mortal azota las tierras de Feride, en la corte del fuego, Némesis se debate en un sacrificio para proteger a su pueblo olvidado por el rey, lanzándose a un enfrentamiento con los hijos de Angra Mainyu, seres sin alma formados de la oscuridad de todo el mundo los Abaasy significan la perdición para las tierras y la vida. La corte del fuego perece ante las fuerzas de la plaga negra que promete acabar con cualquier vestigio licántropo del mundo, el Alfa se decide en encontrar la cura y la salvación, una flor lunar, mágica de la que se desconoce su procedencia, paradero hu verdadera existencia. En un mundo separado por la lucha de poder, Némesis lucha contra el vinculo de pareja que la ata al Alfa, guardando a su vez un oscuro secreto que podría ser la clave para la salvación. El Alfa Magnus busca el antídoto para exterminar la enfermedad y quizás este se encuentre mucho más cerca de lo que un día imagino. ***
Leer másNemesis.Mientras caminaba por las calles, que poco a poco se iban vaciando, no pudo evitar pensar en la promesa que acababa de hacer.El peso alojado en su alma, un peso que no se iria hasta que cumpliera su palabra.Estaba tan perdida en sus pensamientos, tan presa del dolor, que no sintio la llegada de Magnus hasta que este la abrazo.No se resistio al contacto, por contrario, undio su cara en el pecho masculino, saboreando el aroma que entraba a sus pulmones. No se dio cuenta de que lloraba hasta que las lagrimas empaparon la camisa de su compañero.—Tanto dolor a lo largo de tu existencia, tanta pérdida y tanto misterio. Mi valiente compañera, si hay alguien en este mundo que se merece la felicidad, esa eres tú.Un sollozo lastimero le partió la garganta, esas palabras eran una de las más hermosas que había recibido. Sí se merecía la felicidad o no, no podía cuestionarlo, siquiera pensarlo, su destino ya estaba marcado, con ese mismo destino arrastraba a otros a la miseria.No q
Flor de la Luna.TRIGÉSIMO. Cada paso que daba hacia aquella casa era un pedazo de su corazón haciéndose añicos, al saber que tendría que hacer.Tomo varias respiraciones, intentando llenarse de un valor que realmente no tenia.¿Cómo le explicaría?, como le explicaría a aquella madre que su hijo probablemente no volvería, que jamás lo vería de nuevo, llevado por el deseo de tenerla. Llenándola de una culpa que no le pertenecía.Toco el frío del picaporte con los dedos, dando varias respiraciones antes de entrar.Abrió la puerta, encontrándose con todos aquellos rostros tan queridos. No pudo evitar que los orbes se le llenaran de lagrimas, cada mirada estupefacta estaba dirigida hacia ella, el aroma verdadero de su sangre.—Némesis.Mey fue la primera en hablar, no pudo dirigiré la mirada. No aún, no podía verla romperse frente a todos los espectadores.—¿Encontrarte a Sirio?.Había lagrimas contenidas en los orbes ancianos, Némesis carraspeo.—Hablaremos de eso en un momento. — Dirig
VIGÉSIMO NOVENO. 2Se quedaron unos segundos más allí, sin dirigirse la palabra.Simplemente mirando hacia el fuego, sintiendo lo que el otro atraves de un vínculo a medio completar.—Tenemos que comenzar a actuar, esta tarde recibimos la confirmación necesaria. El vendrá hacia aquí, no podemos defender a nuestra gente.Tenia toda la razón, serian un estorbo en la batalla, un punto débil que solo haría que perdieran. Los civiles no podían quedarse en aquellas tierras que ya no era seguras para ellos.—¿Hacia donde?.Clavó la mirada en Magnus, permitiéndose saborear su aroma. Deleitarse con la perfección de su rostro, todo el hacia que el corazón comenzará a latirle con fuerza.—La corte de los suspiros. Siempre tuvimos una buena relación con ellos, Clara conoce a muchos integrantes.Némesis recordó a la amiga de la susodicha, aquella mujer con orbes de niebla que la miraba como si conociera su secreto. No lo dudaba.—¿Cuándo?Pensó en Clara, en el estado en el que se encontraba. Enloq
VIGÉSIMO NOVENO. Llegaron a la corte de fuego envueltos en un silencio tenso, pensativo.Némesis camino hacia uno de los sofás del salón, sacudiendo una mano para volver a vestirse con normalidad.Dejando aquella ropa extravagante bien guardada.—Némesis…La voz de Magnus fue una caricia tierna que logró derretir parte de su corazón, no el suficiente para hacerla olvidar lo que estaba pasando.La razón por la que Sirio se había entrando al mal. Ella era la culpable por no poder darle lo que el tanto ansiaba.Clavó la mirada en el fuego de la chimenea, negándose a las lágrimas que querían bajar por su rostro. De nada valdrían sus lágrimas a estas alturas.Pensó en Mey, pensó la forma en la que le contaría lo que paso con su hijo, el hecho de que quizás no lo volvería a ver nunca más.El corazón le dio un vuelco adolorido.—No es tu culpa.Magnus se acercó, sentándose a su lado. Brindándole un calor que nadie más podría.Se inclino contra el, buscando que su fuego extinguiera el frío
Último capítulo