T R I G É S I M O | P R I M E R O .
Nemesis.
Mientras caminaba por las calles, que poco a poco se iban vaciando, no pudo evitar pensar en la promesa que acababa de hacer.
El peso alojado en su alma, un peso que no se iria hasta que cumpliera su palabra.
Estaba tan perdida en sus pensamientos, tan presa del dolor, que no sintio la llegada de Magnus hasta que este la abrazo.
No se resistio al contacto, por contrario, undio su cara en el pecho masculino, saboreando el aroma que entraba a sus pulmones. No se dio cuenta de que lloraba