Q U I N T O .
Capítulo cinco
Despertó por un sonido extraño filtrándose por la ventana abierta; eran risas… risas de niños. Aquel sonido llenó su alma de felicidad. Con rapidez se levantó del lecho y miró por la ventana. Frente a la casa, a unos metros más allá, se encontraba lo que parecía ser una institución para lobeznos; niños de todas las edades corrían de aquí para allá bajo el hermoso sol primaveral. Némesis no se dio cuenta de que lloraba hasta que las lágrimas bajaron por su mentón. No había tristeza