Mundo ficciónIniciar sesiónMaximilian Schneider se enfrenta a la presión de su padre enfermo para casarse y asegurar el futuro de la compañía familiar. A regañadientes, acepta la decisión de su padre de unirse en matrimonio con Amelia Williams, la hija de una familia en apuros económicos. Amelia, resentida por ser utilizada como una moneda de cambio para salvar a sus padres, se encuentra atrapada en un matrimonio sin amor con el hombre al que culpa por la muerte de su hermano. Pronto supo de su embarazo, sin saber que eran trillizos. Embarazada decidirá huir, pero volverá y ahora Maximilian Schneider rogará por una oportunidad.
Leer másSofía y Alessandro se habían mudado a una hermosa casa, un lugar que se sentía como un hogar desde el momento en que entraron. Con cada rincón decorado con amor y cuidado, el espacio reflejaba la nueva vida que estaban construyendo juntos. Sofía ya estaba en los últimos meses de su embarazo y la espera de su hija, a quien habían decidido llamar Renata, llenaba sus días de emoción y alegría.Una tarde soleada, Giulia, la mejor amiga de Sofía, decidió visitarla. Al entrar en la casa, fue recibida con una cálida sonrisa.—¡Sofía! Este lugar es simplemente encantador —dijo Giulia, admirando la decoración y la atmósfera acogedora.Sofía se sonrojó un poco, sintiéndose orgullosa de su nuevo hogar.—Gracias, Giulia. Estoy muy feliz aquí. Alessandro ha sido un gran apoyo, y no puedo esperar para conocer a nuestra pequeña Renata.Giulia se acercó a ella, tomando sus manos en un gesto de cariño.—La verdad es que estoy tan feliz por t
Sofía se armó de valor y, tras varios días de angustia, decidió que era hora de enfrentar a Alessandro. Sabía que no podía seguir ocultando su secreto, y el peso de la verdad la había estado consumiendo. Con determinación, se dirigió a su oficina, sintiendo que cada paso era un acto de valentía. Al entrar, encontró a Alessandro revisando algunos documentos. La seriedad de su rostro la hizo dudar por un momento, pero entonces recordó la razón por la que estaba allí.—Alessandro, necesito hablar contigo —dijo, tratando de mantener la voz firme.Él levantó la vista, notando la intensidad en su mirada.—Claro, Sofía. ¿Qué sucede? —preguntó, con un tono que denotaba preocupación.Sofía respiró hondo, sintiendo que el momento había llegado.—Estoy embarazada —dijo, dejando caer la noticia como una bomba.Alessandro se quedó en silencio, con la mirada fija en ella, visiblemente sorprendido.—¿Embarazada? —repitió, tratando de procesar la información—. ¿Estás segura?—Sí, lo estoy —respondió
Sofía recordaba con detalle la sensación de sus labios sobre los suyos, el calor de su cuerpo, y el deseo que había despertado en ella. A veces, se sorprendía a sí misma deseando que él la besara de nuevo, y eso la llenaba de culpa y vergüenza.Por otro lado, Alessandro se obsesionaba cada vez más con Sofía. Su mente estaba constantemente ocupada con pensamientos sobre ella, y su cuerpo anhelaba tocarla y poseerla. Se había vuelto más posesivo y controlador, y eso preocupaba a Sofía.Un día, mientras trabajaban juntos en un proyecto, Alessandro se acercó a Sofía y le susurró al oído:-Eres mía, Sofía. No puedes negármelo.Sofía sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal, y aunque deseaba resistirse a los encantos de Alessandro, no pudo evitar sentirse atraída por él.Esa noche, después de trabajar hasta tarde, Sofía se encontraba sola en su departamento. Mientras se duchaba, imaginó que Alessandro estaba allí con ella, tocándola y besándola.Después de eso, Sofía se sintió avergon
Un día, mientras trabajaba en su escritorio, sonó el teléfono. Era la voz de Alessandro, que le pedía que pasara a su oficina lo antes posible. Sofía sintió un nudo en el estómago al escuchar su voz. Había algo en su tono que la inquietaba, como si supiera un secreto que ella no conocía.Al entrar en la oficina de Alessandro, Sofía notó que el ambiente era diferente al habitual. Había una tensión en el aire, como si algo importante estuviera a punto de suceder. Alessandro estaba sentado detrás de su escritorio, con una expresión seria en el rostro.- Sofía, necesito que me acompañes en un viaje de negocios -dijo Alessandro sin siquiera mirarla a los ojos.Sofía se sorprendió. Nunca antes había viajado con su jefe, y mucho menos en un viaje de negocios. Sin embargo, sabía que no podía negarse. Alessandro era su jefe, y ella estaba obligada a obedecer sus órdenes.- Claro, señor -respondió Sofía con una voz temblorosa.Pero justo en ese momento, la puerta de la oficina se abrió de par e
Último capítulo