Tras la salida de sus padres, Amelia se quedó a solas con Maximilian, y la incomodidad era palpable. No quería estar cerca de él ni escuchar lo que pudiera decir; sabía que él no dudaría en lanzar su veneno sobre ella, culpándola y señalándola por lo que había intentado hacer.
Los ojos zafiros de su esposo se clavaron en ella, y Amelia sintió una sensación espeluznante recorrer su cuerpo, generando escalofríos. A pesar de la firmeza que había mantenido hasta ese momento, se sintió vulnerable ba