Mundo ficciónIniciar sesiónVictoria ha pasado tres años casada con Oliver, amando a un hombre que nunca ha podido corresponderle. Desde el inicio de su matrimonio, Oliver ha sido incapaz de dejar atrás su amor por Zoé, su antigua pareja, cuya trágica muerte lo dejó sumido en el dolor. Convencido de que Victoria tuvo algo que ver con el accidente que acabó con la vida de Zoé, Oliver la ha rechazado constantemente, viviendo en un matrimonio frío y distante. A pesar de sus esfuerzos por ganarse su afecto, Victoria se resigna a una relación sin amor, cargando con el peso de la culpa que nunca ha sido suya. Todo cambia cuando, finalmente, deciden divorciarse. Con la distancia que la separación les otorga, Oliver comienza a ver a Victoria bajo una nueva luz. La ausencia le revela sentimientos que nunca había reconocido, y mientras ella trata de seguir adelante con su vida, él se da cuenta de que quizá siempre estuvo equivocado. Ahora, Oliver deberá enfrentarse a sus propios demonios y descubrir si es demasiado tarde para amar a la mujer que siempre estuvo a su lado.
Leer másNueve meses después, la vida de Victoria había cambiado considerablemente o tal vez solo regresó a ser la misma. El dolor de la pérdida de Oliver seguía presente, pero habían encontrado maneras de honrar su memoria y continuar adelante.Era una tarde lluviosa…—Mamá, ¿crees que le gusten estas flores a papá? —Ethan preguntó mientras colocaba un pequeño ramo de flores sobre la tumba donde ya hacían los restos de su difunto padre.“En memoria a Oliver Aguirre, un hombre que lo dio todo hasta el último día de su vida”Era el escrito en su tumba. Victoria se mantenía a su lado mientras sostenía un paraguas para ambos, asintió con la cabeza mientras una pequeña lagrima salía por sus ojos, mojando su mejilla.Miraba con nostalgia la lapida de Oliver, aquel que la hizo sufrir, tanto como la amó.—Sí, cariño. Le gustarán mucho. —respondió Victoria, su voz suave y llena de tristeza contenida—. Oliver… —susurró, apenas audible—. Te extrañamos todos los días.Ethan, aunque joven, entendía la imp
El caos se desató en ese instante. Oliver corrió hacia Victoria, mientras César se enfrentaba a Leonardo. La mirada de Leonardo se volvió feroz al ver a Oliver acercarse, y levantó su arma para disparar.—¡No! —gritó César, lanzándose hacia su padre para detenerlo.Oliver, en un movimiento rápido y preciso, alcanzó a Victoria y comenzó a desactivar la bomba. Sus manos se movían con una destreza increíble, cortando los cables con calma y precisión, a pesar del peligro inminente.Primero comenzó por quitarle la cinta en su boca, haciendo que Victoria pudiera respirar mejor.—Oliver… —Victoria comenzó, pero Oliver la interrumpió.—En cuanto te quite la bomba, corre hacia la salida —dijo, sus manos moviéndose rápidamente para desactivar el dispositivo. El tiempo seguía corriendo, y cada segundo contaba.—No… no voy a dejarte… —Victoria insistió, su voz temblando de miedo y desesperación—. Por favor, piensa en tus hijos. —Oliver la miró intensamente—. Piensa en Ethan.—Ava está embarazada.
Héctor sintió el pánico apoderarse de él mientras avanzaba hacia el almacén. Cada paso era una eternidad, el sonido de la explosión aún resonaba en sus oídos. El humo negro que se elevaba desde el edificio hacía que su corazón latiera con fuerza, llenándolo de una sensación de impotencia.—¡Victoria!¡César! ¡Oliver! —gritó, tratando de abrirse camino entre los escombros y el humo.A su alrededor, los demás miembros del equipo de rescate también corrían hacia el almacén, tratando de evaluar los daños y buscar sobrevivientes. Héctor no podía pensar en otra cosa que no fuera encontrar a su hermana y asegurarse de que estuviera a salvo.…La sensación de estar cayendo en un vacío y luego despertar de golpe, era algo que jamás había experimentado tan violentamente. Sus ojos se abrieron de repente y sus pulmones se llenaron de aire tan rápidamente que empezó a toser desmesuradamente. No fue consciente de quién estaba junto a ella ni del pitido de la máquina a su lado hasta que sus ojos deja
César se quedó paralizado, la visión del explosivo adherido al cuerpo de Victoria le heló la sangre. La desesperación y el miedo se apoderaron de él mientras intentaba encontrar una solución.—¡Basta, Leonardo! Esto es una locura. —gritó Oliver cuando llegó al lugar, avanzando con cuidado, pero Leonardo levantó una mano, deteniéndolo.Ambos hermanos se vieron. Oliver sabía que algo más había planeado su padre y para su desgracia no se equivocó.—Un paso más y todos morimos. —dijo Leonardo con una sonrisa maniaca—. Pensaste que podrías ganar tan fácilmente, César. Pero yo siempre tengo un plan de respaldo. —Miró a Oliver—. Siempre queriendo ser el héroe. A pesar de que he hecho muchas cosas para protegerte y dejarte al margen de todo esto, sigues interponiéndote. ¿No te das cuenta de que, si llamé solo a tu hermano, fue por un motivo? Te creí más listo, querido hijo. —Leonardo rio irónico—. Todos en esta habitación nos morimos por esta mujer. —Tomó con fuerza el cuello de Victoria para
César y Héctor lo miraron con atención, mientras Oliver intuía que nada bueno podría venir de Leonardo.—Si nuestro padre quiere intercambiar dinero por la libertad de Victoria, algo que no haría él, es mejor que no te deje ir solo.César pensó en sus palabras y sabía que tenía razón, pero al mismo tiempo tenia resentimiento hacia su hermano. Ambos estaban luchando por el amor de Victoria.—Dejen de lado sus indiferencias en este momento, lo que importa es salvar a mi hermana. —Héctor intervino cuando pudo descifrar las miradas de ambos.César y Oliver intercambiaron miradas cargadas de emociones encontradas. La tensión entre ellos era palpable, pero la urgencia de la situación obligaba a dejar a un lado sus diferencias, al menos por el momento.—Tienes razón, Héctor. —dijo César, bajando la guardia un poco. La determinación en sus ojos era innegable. —Lo más importante es salvar a Victoria.Oliver asintió, aunque su expresión seguía siendo sombría. Había muchas cosas que necesitaba d
Victoria estaba a punto de empezar a preparar la comida cuando el timbre del apartamento comenzó a sonar de nuevo. Al principio creyó que Oliver había regresado y estaba dispuesta a decirle que la dejara en paz, pero Kate la detuvo colocando su mano en su hombro.—Yo lo haré por ti… —Kate había podido leer la idea implícita en el suspiro de su amiga. Victoria asintió agradecida y dejó ir a su amiga.Unos segundos después, Kate regresó. Victoria creyó que eso había sido muy sencillo, cuando notó la expresión de horror de su amiga, entonces miró detrás de ella y entendió la situación.Su sangre recorrió rápidamente su torrente sanguíneo cuando vio al hombre que le había mentido y secuestrado, apuntándole con un arma a Kate.—Leonardo…—Veo que ya te hablaron de mí, pequeña flor. O es que acaso… ¿Ya te acuerdas de mi? —Leonardo sonrió con una expresión burlesca.Victoria sintió un escalofrío recorrer su espalda al escuchar la voz de Leonardo. Su mente comenzó a girar, tratando de recorda





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